El interés superior de la niñez | Décimo aniversario de la PFPNNA
Si las familias no pueden hacerse cargo del bienestar de niñas, niños y adolescentes, le corresponde al Estado garantizar sus derechos y seguridad.
Recientemente, salió la película norteamericana “Un mejor papá” (Bob Trevino Likes It, Netflix, 2024), la que nos recuerda la importancia de la crianza afectiva por parte de los padres, al señalar que la vida de la protagonista es muy dura debido a la ausencia por abandono de la madre, así como por descuido y desatención por parte del padre que aunque se queda no está comprometido afectivamente.
Pero también hay algo muy importante que señalar: todo país debe contar con un fuerte sistema de protección de las niñas, niños y adolescentes ante cualquier situación que atente contra su bienestar y desarrollo integral. Si las familias no pueden hacerse cargo del bienestar de niñas, niños y adolescentes, le corresponde al Estado garantizar sus derechos y seguridad.
El tema resulta muy importante en el contexto actual en el que las medidas adoptadas por la administración. Trump están afectando el sistema de protección social en general, pero en particular, la situación de niñas, niños y adolescentes migrantes, incluso de los que ya nacieron en Estados Unidos y a los cuales les quiere negar sus derechos. ¿Cómo podría ser un país más grande atentando contra el bienestar de la infancia?
Resulta muy doloroso para la humanidad observar escenas en las que el ICE detiene a niños que asisten a consulta médica.
A propósito del tema es importante señalar que en México se publicó la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LGDNNA) en diciembre de 2014, en la cual se establecen 20 derechos fundamentales y uno de los principios rectores fundamentales de todo estado democrático: el interés superior de la niñez.
El interés superior de la niñez es un principio jurídico que determina que se debe priorizar el bienestar, protección y desarrollo integral de la niñez, ante cualquier decisión que les afecte, incluidos desde luego niñas, niños y adolescentes migrantes, sin ningún tipo de discriminación por su nacionalidad.
Como parte fundamental de la LGDNNA, en 2015 se creó la Procuraduría Federal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, la cual cumple 10 años de trabajo arduo y comprometido para salvaguardar el interés superior de la niñez y la adolescencia en México.
En México, para fortalecer la protección de Niñas, Niños y Adolescentes migrantes, y también como defensa a las acciones que la primera administración Trump tomó en contra de los migrantes, se hicieron modificaciones muy importantes en la Ley de Migración mexicana, para que el interés superior de la niñez y mantener la unidad familiar fueran criterios que guiaran el actuar de las autoridades migratorias mexicanas (artículo 2o).
Además, en el artículo 11 de la Ley de Migración de México se señala: “Los procedimientos aplicables a niñas, niños y adolescentes migrantes, se regirán por los derechos y principios establecidos en la Constitución, los tratados internacionales, la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y demás disposiciones normativas aplicables en
la materia. Previo al inicio de dichos procedimientos se dará el aviso inmediato a la Procuraduría de Protección. En todo momento se observará el principio de la no privación de la libertad de niñas, niños y adolescentes por motivos migratorios.”
La grandeza de un país también se debe medir por las acciones que adopte para fortalecer el sistema de protección social en general y en particular en favor de la niñez y la adolescencia, adoptando de forma clara y contundente el principio jurídico del interés superior de la niñez y la unificación familiar (como es en México).
Larga vida a la Procuraduría Federal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes y que siga siendo ejemplo para todos los países. El cuidado y protección de todas las niñas, niños y adolescentes de cada país y del mundo es responsabilidad de los estados, tanto como de la humanidad, ¡exijamos sus derechos!
Como Bob Treviño, seamos mejores cuidadores.