El Centro Juvenil Salesiano en Los Ángeles ha diseñado un protocolo especial ante el temor de redadas migratorias en actividades con jóvenes y familias latinas.
La presencia de menores con padres indocumentados ha obligado a tomar precauciones legales y operativas para evitar riesgos durante campamentos o eventos comunitarios en sus instalaciones.
Temor creciente entre jóvenes y padres por redadas migratorias
Juan Carlos Montenegro, director ejecutivo del Centro Juvenil Salesiano en Los Ángeles, explicó que el entorno actual ha generado tensiones que impactan la participación juvenil en actividades comunitarias.
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Dijo que el miedo a los operativos migratorios está modificando la rutina de muchas familias que antes colaboraban activamente en los programas de verano del centro.
Señaló que, aunque el campamento no se ha suspendido, la asistencia ha disminuido considerablemente por la incertidumbre que sienten muchos padres y madres de familia.
“Muchos jóvenes tienen miedo de venir inclusive a ayudarnos porque sus papás son indocumentados y tienen miedo de que los vayan a capturar”, dijo Montenegro.
El protocolo del Centro Juvenil Salesiano en Los Ángeles
Montenegro detalló que han preparado una estrategia específica para reaccionar ante cualquier intento de intervención migratoria durante sus actividades con menores de edad.
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Afirmó que esta medida busca brindar seguridad legal tanto al personal como a los asistentes, siguiendo los lineamientos que la ley permite a cualquier persona en el país.
Insistió en que las personas no están obligadas a declarar información ante agentes migratorios si no cuentan con representación legal en el momento del encuentro.
“Nosotros no tenemos que contestar ninguna pregunta que esté relacionada con inmigración… uno puede permanecer en silencio y pedir la presencia de un abogado”, explicó.
Parte de la comunidad que integra el Centro Juvenil Salesiano de Los Ángeles.
Foto: Centro Juvenil Salesiano en Los Ángeles.
No existen espacios verdaderamente seguros para indocumentados
El director lamentó que los espacios religiosos o comunitarios ya no puedan ser considerados lugares de resguardo, como lo fueron en otros momentos de tensión migratoria.
Explicó que, legalmente, cualquier sitio de acceso público está expuesto a la entrada de autoridades, sin importar su función religiosa o educativa dentro de la comunidad.
Dijo que por ello es fundamental actuar con serenidad y no cometer errores que puedan afectar el estatus migratorio de quienes estén presentes durante una revisión.
“Lamentablemente inmigración inclusive puede entrar a una iglesia o todo lo que sea público. Lo único que se pide es que se mantenga la calma”, afirmó.
La comunidad latina, la más expuesta ante redadas
Montenegro resaltó que las políticas migratorias actuales están causando divisiones internas en la sociedad y un ambiente de sospecha que afecta el tejido comunitario.
Criticó los discursos oficiales que invitan a denunciar a personas sin documentos, ya que eso rompe la confianza entre vecinos, familiares y compañeros de trabajo.
Alertó que, aunque se hablaba de perseguir delitos, en la práctica se está atacando a toda la población migrante, incluyendo a quienes viven pacíficamente y trabajan.
“Todos en Estados Unidos, en la comunidad latina, conocemos a alguien que no tiene documentos, esto realmente pone en una situación muy precaria a la ciudad”, concluyó.
Vivo en la frontera México y Estados Unidos. Mujer de 35 años, estudié Ciencias de la Comunicación y llevo cinco años en el periodismo abordando temas como migración, cultura y derechos humanos. En otra de mis facetas, busco contribuir al registro periodístico de la escena musical independiente que se gesta en Tijuana.