Casa Tochan cumple 15 años dando refugio y acompañamiento a personas migrantes en CDMX

En la Ciudad de México, en la alcaldía Álvaro Obregón, existe un lugar que desde hace 15 años abre sus puertas a personas migrantes que necesitan un espacio donde quedarse. Se llama Casa Tochan y, desde 2011, ha recibido a personas de distintos países que llegan a México buscando nuevas oportunidades o un lugar seguro.
Detrás de este albergue hay años de trabajo, organización y solidaridad de personas que han hecho posible que siga funcionando. Hoy, en su 15 aniversario, vale la pena conocer su historia y reconocer la labor de quienes acompañan a las personas migrantes en una etapa importante de sus vidas.
¿Cómo nació Casa Tochan?
El albergue está bajo la dirección de Gabriela Hernández, quien nos contó que Casa Tochan antes de convertirse en un espacio para personas migrantes, la casa recibió a personas guatemaltecas que huyeron de la guerra durante la década de 1980. Después de los acuerdos de paz, el lugar dejó de utilizarse, hasta que en 2011 volvió a abrir sus puertas.
En sus primeros años, el albergue recibía principalmente a personas de Centroamérica. Con el tiempo, la situación cambió y comenzaron a llegar personas de distintas partes del mundo.
Actualmente, entre quienes se alojan en Tochan hay personas hondureñas, venezolanas y salvadoreñas, así como de países como China, Afganistán, Rusia, Sudán, Siria y Turquía. También han llegado personas mexicanas que regresaron al país.
La casa tiene capacidad para 50 personas y, al momento de la entrevista, alberga a 40.
Un techo, orientación y acompañamiento gratuito
Quienes llegan a Casa Tochan pueden encontrar mucho más que una cama. El espacio ofrece distintos apoyos gratuitos para acompañar a las personas durante su estancia.
Entre los servicios y actividades que se realizan están:
- Orientación legal, para quienes necesitan resolver dudas sobre su situación migratoria.
- Acompañamiento psicológico y talleres psicosociales.
- Atención médica, con brigadas y una pequeña clínica donde apoya un médico voluntario.
- Clases de español y talleres impartidos por personas voluntarias.
- Proyecciones de documentales y actividades para conocer más sobre México.
También se organizan actividades para acercar a quienes viven en el albergue a distintas historias y tradiciones del país, como el Día de Muertos. En otra ocasión, las personas alojadas participaron en actividades de solidaridad con las familias de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.
La estancia suele ser de tres meses, aunque puede extenderse dependiendo de las circunstancias de cada persona y de los trámites que tenga pendientes.
Desde 2016, Casa Tochan recibe únicamente a hombres, debido a las condiciones de espacio y seguridad. Gabriela explicó que muchas mujeres migrantes viajan con sus hijas e hijos y que existen otros espacios que atienden a esta población.
La casa también se construye con ayuda de la comunidad
Mantener un albergue requiere mucho trabajo. En Casa Tochan hay cinco personas contratadas y alrededor de 15 voluntarias que apoyan en distintas tareas: desde abrir las puertas y acompañar a quienes llegan, hasta impartir clases de inglés y organizar talleres.
El apoyo de las instituciones, cuenta Gabriela, ha sido limitado e irregular. Recientemente, la casa recibió dos donaciones de alimentos de la Secretaría de Movilidad Humana.
Durante los primeros años también hubo una relación cercana con las vecinas y los vecinos, especialmente con las niñas y los niños de la zona. Sin embargo, Gabriela señala que ese vínculo se fue debilitando después de la pandemia.
Por eso, la solidaridad de quienes donan, colaboran o comparten su tiempo sigue siendo importante para que el espacio pueda continuar con su labor.
“Mientras exista la necesidad, aquí vamos a estar”
Gabriela Hernández espera que Casa Tochan pueda seguir ofreciendo alojamiento a quienes lo necesitan, aunque también desea que algún día ya no existan razones para que las personas tengan que buscar refugio lejos de sus hogares.
Frente a la xenofobia, invita a mirar la migración desde la realidad de quienes la viven. No todas las personas dejan su país porque quieren; algunas se ven obligadas a hacerlo por las circunstancias que enfrentan. Además, recuerda que en México también hay personas que, debido a la inseguridad, necesitan buscar protección en otro lugar.
Su mensaje es sencillo: antes de juzgar a alguien por migrar, vale la pena pensar en lo que tuvo que vivir para tomar esa decisión y en las dificultades que enfrenta al llegar a un lugar nuevo.
Casa Tochan celebra 15 años
Como parte de la celebración por sus 15 años, el 17 de octubre se realizará una actividad en Plaza Palestina, en la Alameda, junto con Desinformémonos y la Red de Madres Migrantes que buscan a sus hijos, encabezada por Ana Enamorado.
Quince años después de abrir sus puertas, Casa Tochan mantiene su apuesta por acompañar a quienes llegan a la Ciudad de México buscando una oportunidad. Su historia también recuerda que un lugar para dormir, alguien que escuche y una comunidad dispuesta a ayudar pueden hacer más llevadero un camino que muchas veces no es sencillo

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