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Albergue Amparito en Tabasco dejará de recibir migrantes desde enero de 2027; piden apoyo a las autoridades

En Villahermosa, Tabasco, uno de los pocos espacios de la sociedad civil que brinda atención a personas migrantes está a punto de cerrar sus puertas. Se trata del Albergue Oasis de Paz del Espíritu Santo Amparito A.C., conocido como Amparito, quien dejará de atender a la población en contexto de movilidad a partir del 1 de enero de 2027, de acuerdo con Josué Martínez Leal, subcoordinador del lugar.

Para quienes llegan al sur de México sin dinero, sin una red de apoyo y, en algunos casos, con problemas de salud, el cierre significa perder mucho más que un techo. También representa quedarse sin un espacio para comer, bañarse, lavar su ropa y recibir acompañamiento para resolver problemas legales, migratorios o de salud.

Un albergue que terminó atendiendo a migrantes

Amparito nació originalmente para atender a pacientes y familiares del Hospital Regional de Alta Especialidad Dr. Juan Graham Casasús, ubicado junto al albergue.

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Con el paso de los años, el espacio también comenzó a recibir a personas migrantes en tránsito y a quienes fueron deportadas a México.

Martínez Leal explica que durante el último año la situación cambió considerablemente y la dirección tomó la decisión de dejar de brindar atención a esta población.

Pero, ¿Por qué cerrará el albergue? De acuerdo con el subcoordinador, el recorte de presupuestos y la falta de apoyos institucionales, han dejado al refugio sin recursos para el acompañamiento de las personas migrantes en Tabasco.

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¿Quienes quedarán sin el apoyo del albergue?

Entre las personas atendidas recientemente se encuentran ciudadanos cubanos deportados desde Estados Unidos, muchos de ellos adultos mayores de 60 años y con enfermedades crónicas.

El albergue intentó inicialmente encontrar una alternativa para que estas personas pudieran regresar a Cuba. Sin embargo, de acuerdo con Martínez Leal, esto no fue posible porque no estaban siendo aceptadas en su país.

Ante esta situación, Amparito comenzó a apoyarlos de otra manera: atención relacionada con sus enfermedades, acompañamiento en trámites migratorios y gestiones para obtener una CURP temporal y poder acceder a servicios médicos de IMSS-Bienestar.

Es decir, personas que llegaron a México después de una deportación terminaron dependiendo de un albergue para poder resolver necesidades tan básicas como tener acceso a servicios de salud.

Las autoridades fueron informadas, pero no llegó una solución

Ante la falta de recursos, el personal del albergue buscó alternativas con distintas instituciones, entre ellas COMAR, el Instituto Nacional de Migración (INM) y autoridades del DIF.

También se realizaron mesas de trabajo con dependencias estatales y federales para plantear qué ocurriría con las personas que ya no pudieran ser recibidas en Amparito.

La propuesta, según Josué, era que otros espacios públicos pudieran adaptarse para recibir a esta población. Pero la respuesta no fue la esperada, pues las instalaciones públicas ya atienden a otras poblaciones, incluidos mexicanos repatriados y menores de edad deportados, por lo que no existen suficientes espacios disponibles para personas de terceros países.

El resultado, advierte, es que algunas personas migrantes terminan en situación de calle.

Adultos mayores con enfermedades crónicas se quedarán si apoyo

Uno de los problemas más graves ocurre cuando una persona migrante necesita atención médica.

Martínez Leal relata que el albergue llegó a buscar que algunas personas fueran atendidas en hospitales públicos, pero se encontraron con obstáculos relacionados con la saturación de los servicios y con la situación migratoria de los pacientes.

De atender a cientos de personas a recibir unas 75 al mes

La cantidad de personas que llegan al albergue también ha cambiado. En 2024, Amparito cerró el año con 673 personas atendidas.

Uno de los momentos de mayor llegada ocurrió en marzo de 2025, cuando recibieron aproximadamente 320 personas.

Actualmente, el promedio es de alrededor de 75 personas al mes. Aunque el flujo disminuyó, las necesidades no desaparecieron.

Actualmente, el albergue mantiene a cinco personas con enfermedades crónicas y semanalmente atiende aproximadamente a 20 personas, principalmente de nacionalidades centroamericanas que se encuentran en tránsito.

¿Qué servicios brindaba el refugio?

Las personas podían permanecer aproximadamente entre dos y tres días en el albergue y recibir:

  • Dos comidas al día y una colación.
  • Acceso a regaderas.
  • Servicio de lavandería.
  • Apoyo legal.
  • Atención psicológica.
  • Orientación y acompañamiento para trámites.
  • Apoyo relacionado con temas de salud.

Sin embargo, algunos de estos servicios ya se han reducido. Organizaciones como Médicos del Mundo, Médicos Sin Fronteras y el Consejo Noruego para Refugiados tuvieron presencia y apoyaron con atención médica, medicamentos y gestiones, pero dejaron de estar activos en el albergue desde junio de 2025.

Actualmente, Amparito ya no cuenta con el mismo respaldo médico ni con medicamentos como en años anteriores.

Las consecuencias del cierre del albergue

Para Josué Martínez Leal, una de las principales consecuencias será la pérdida del acompañamiento que reciben las personas migrantes. No se trata únicamente de encontrar un lugar donde dormir.

También está en juego el acompañamiento legal, psicológico y médico, así como la posibilidad de recibir orientación para realizar trámites y buscar alternativas de regularización o acceso a servicios.

Y mientras el albergue se prepara para cerrar su atención a la población migrante, quedan dos pregunta que las autoridades tendrán que responder: ¿Dónde quedarán las personas migrantes que lleguen a Villahermosa a partir del 1 de enero de 2027 y no tengan un lugar al cual acudir?

Por lo pronto, el albergue buscan que las autoridades correspondientes conozcan la situación y tomen medidas para evitar que las personas migrantes queden desamparadas. El llamado es a generar alternativas de atención, alojamiento, salud y acompañamiento legal para quienes continúen llegando a Villahermosa y no tengan a dónde acudir. La preocupación es que, sin una respuesta institucional, muchas de estas personas puedan terminar en situación de calle y en condiciones de mayor vulnerabilidad.

Autor(a)

Karen Sanabria Roa es licenciada en Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México. Se desempeña como reportera y periodista en Conexión Migrante. Apasionada por los temas sociales y ambientales, con un fuerte compromiso por informar y ayudar a los demás a través del periodismo. Su experiencia en medios incluye producción radiofónica.

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