El planeta no es un balón
Desde hace 54 años, en 1972, la ONU estableció el 5 de junio como el Día Mundial del Medio Ambiente, lo cual derivó en la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Se esperaría que como un gesto de inteligencia y visión a futuro, todos los seres humanos del planeta tendrían que estar de acuerdo con emprender acciones inmediatas a favor de la preservación del planeta en el que habitamos, sin embargo, nos sorprendería la cantidad de personas que ignorar tales iniciativas y que incluso trabajan en contra de ellas.
De acuerdo con la UNESCO: “El tema de 2026 destaca que la acción climática va más allá de la reducción de emisiones de carbono: implica transformar los sistemas que sostienen nuestras economías y reconstruir nuestra relación con el clima.”
En el colmo de los absurdos, siguen llevando a cabo espectáculos que lejos de buscar disminuir la “huella de carbono” que generan, están alcanzando récord histórico, como es el caso del Mundial másculino de fútbol 2026. De acuerdo con varias investigaciones en curso: “Las proyecciones van de 5 a 9 millones de toneladas de CO2. En comparación, los Juegos de París 2024 generaron «aproximadamente 1.75 millones de toneladas» de CO2.”
Todo ser humano debería saber que “Los gases de efecto invernadero son los principales causantes del calentamiento global”, y que precisamentela huella de carbono “representa la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero que se emitieron a la atmósfera por medio de alguna actividad humana”, en este caso por el Mundial de fútbol masculino se alcanzará un récord del cual difícilmente se está buscando alguna solución o acción para paliar su efecto negativo. El mundo no es un balón, pero tal parece que algunas personas le quieren asestar un puntapié.
Tal es el caso del presidente Trump, quien en este 2026 ordenó que los USA se retire de más de 60 organizaciones internacionales, convenciones y tratados, con lo cual se da un paso histórico en sentido negativo, ya que el abandono “de decenas de organizaciones internacionales, incluidas muchas que trabajan para combatir el cambio climático” constituye un precedente que ya se resienten en la lucha por el medio ambiente y por la viabilidad de la humanidad.
Dice el dicho: “miente como respira” con relación a personas que no sólo están dispuestas a falsear las cosas sino que están dispuestas a sostenerlo de manera sistemática. En febrero de este año “El presidente Trump anunció el jueves que eliminaría el hallazgo científico que demuestra que el cambio climático pone en peligro la salud humana y el medio ambiente, poniendo fin a la autoridad legal del gobierno federal para controlar la contaminación que
está calentando peligrosamente el planeta.” Tremendo puntapié contra el planeta.
El desprecio por la verdad, por las pruebas de los dichos, por la evidencia científica y por la libertad de expresión se hizo de nuevo patente este fin de semana cuando el presidente Trump abandonó de forma abrupta la entrevista en la NBC con la periodista Kristen Welker quien le preguntó sobre si tenía pruebas sobres sus dichos en diversos temas. Desde luego que no se pueden tener pruebas cuando lo que se busca es falsear la realidad. Lo mismo es
en el caso de sus dichos contra la evidencia científica del cambio climático: nunca ha presentado evidencias científicas. Cuando la ambición y voracidad toman el poder hacen de la propaganda ideológica la forma de comunicarse con la población.
La derecha conservadora militarista que ha tomado el gobierno norteamericano quisiera que el silencio y la censura se impusieran por encima de todo los derechos civiles. Lo único que les interesa con el mundial de fútbol masculino es conseguir altas ganancias para sus aliados sin importarle la población y mucho menos el medio ambiente. Desde luego que el fútbol (y no sólo el masculino excluyente) puede formar parte de la vida de las comunidades, como millones de personas lo demuestran al jugarlo en las calles, canchas públicas y en festividades de la comunidad, así como también puede ser parte de
las iniciativas que buscan cuidar el medio ambiente: el mundo no es un balón, pero podríamos proteger el planeta como al balón en una final deportiva. El “jogo bonito”, el juego elegante, que incluya a mujeres y hombres de todo el mundo sin exclusión, puede ser parte de las iniciativas para cuidar el planeta; es necesario impulsarlo y pensarlo en esta semana que inician las actividades del mundial.