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Mundo Errante | La cumbre progresista y las perspectivas de la izquierda en el mundo

La izquierda suele ser sinónimo de esperanza, sin embargo, en tiempos de desasosiego por la ola conservadora, los gobiernos de izquierda y progresistas del mundo parecen estar a la expectativa. Sobre todo, ante las políticas del gobierno derechista y conservador de los Estados Unidos.

“Si la izquierda llega al gobierno no es para repetir la historia sino para cambiarla” señalaba Eduardo Galeano, en alguna entrevista, allá por el año 2005 al medio salvadoreño El Faro, en los años de aquel giro progresista en América Latina.

Hoy ante un crecimiento de la derecha en la región latinoamericana y en el mundo, pareciera que esta frase cobra un significado renovado.Y es que, durante el segundo periodo de Donald Trump, la amenaza contra los gobiernos progresistas ha ido de la mano de aranceles, negociaciones sinuosas, impedimentos para el comercio, que han ido elevándose en el tono y alcances. Un caso claro es el bloqueo petrolero a Cuba.

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Los gobiernos progresistas han tenido que hacer acopio de las herramientas y habilidades, de narrativas soberanistas, de alianzas contra los embates y, también, de mucha capacidad de negociación con la potencia estadounidense.Este gobierno de derecha realizó hace poco una reunión que denominó “Escudo de las Américas” con mandatarios que gobiernan o acaban de ser electos en sus respectivos países para unificar las afinidades de la derecha gobernante en el continente a favor de los Estados Unidos.

Los efectos de esta reunión ya se han visto en políticas específicas de países como Ecuador o Argentina, que declaran organizaciones terroristas a cárteles, permiten ejercicios militares de fuerzas armadas estadounidenses en sus territorios o implementan operativos de migración que emulan tenuemente a los que realiza el gobierno de Estados Unidos en su territorio.Si nos guiamos por este tipo de acciones, parecería que la derecha se alinea y se pliega, pero ¿y la izquierda?

En medio de este panorama, el pasado fin de semana se reunieron en Barcelona una veintena de representantes de gobiernos progresistas en el mundo para realizar la “cuarta Reunión para la Defensa de la Democracia” dentro de la plataforma de la Alianza Progresista Global. Una reunión que en esta ocasión tuvo un contexto que la hace resaltar, entre otras cosas, por las coincidencias contra el genocidio en Gaza, a la guerra en Irán y el bloqueo a Cuba.

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Se ha hecho énfasis en la importancia de una nueva gobernanza global renovada ante las acciones armadas ilegales o la imposición de políticas que van contra la paz y la estabilidad.La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ahí, llamó, a una declaración para evitar una incursión militar en Cuba tras las reiteradas amenazas de Trump a la isla.

A ello se sumaron España, Brasil y Colombia. Sheinbaum añadió que la democracia va acompañada de la libertad, de justicia social y la dignidad de los pueblos.Lula da Silva, aceptó que la derecha ha aprovechado errores de la izquierda y las necesidades de la gente que busca comer bien, trabajo digno, salario digno, salud, educación y un medio ambiente saludable, pero con base en mentiras que victimizan a la diversidad, la raza y la migración.

Además, añadió que no podemos levantarnos por la mañana e irnos a dormir por las noches sabiendo que un presidente usa sus redes sociales para amenazar y declarar la guerra a otros países. Llamó al Consejo de Seguridad a que actúen para exigirle cambie ese comportamiento.

El anfitrión, el primer ministro de España, Pedro Sánchez, dijo que la reunión representaba el saberse del lado correcto de la historia, mientras alentaba a políticas que defienden la migración y posicionamientos contra la guerra. La reunión progresista, parece un llamado para retomar los rumbos de una izquierda gobernante que parecía inerte, ambigua o precavida ante el gobierno de Donald Trump.

Marca la posibilidad de que se insista en el multilateralismo ante la unicidad del poder global, en defender principios sociales, estados fuertes, comprometidos con la gente y la satisfacción de sus necesidades y de su bienestar.

“Si la izquierda llega al gobierno no es para repetir la historia sino para cambiarla” como decía Galeano, las y los mandatarios de este bloque deberán empezar a redactar nuevas líneas a favor de la igualdad, la paz y la justicia.

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