El Derecho a la Salud de la comunidad migrante
El pasado 7 de abril se conmemoró el Día Mundial de la Salud 2026, que se estableció en 1950 para conmemorar la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1948, por tanto, ya son 76 años de insistir en que “ Todas las personas merecen acceso a servicios de atención médica de calidad, independientemente de su origen étnico, género, orientación sexual o estatus socioeconómico”.
La salud es un tema fundamental en la agenda de trabajo por los derechos de la comunidad migrante, debido a la serie de retos y carencias para la cobertura y acceso a los servicios de salud “incluyendo situaciones específicas en contextos y poblaciones de mayor vulnerabilidad, como los trabajadores agrícolas o los familiares de los trabajadores migratorios, las mujeres migrantes en tránsito en ambos lados de la frontera, las mujeres inmigrantes en México y en Estados Unidos, las mujeres indígenas, la presencia de niñas, niños, adolescentes y jóvenes migrantes, que implican necesidades especiales de protección”.
Pensemos que tanto las personas trabajadoras agrícolas mexicanas (y sus familias), así como las personas que realizan labores de cuidado (de forma remunerada, como no remunerada), aportan a la economía nacional más allá de lo que las cifras reconocen, pues el tipo de actividades que realizan es fundamental para sostener el trabajo que muchas otras personas pueden realizar, gracias a que la producción de alimentos y el cuidado de los que lo requieren, lo llevan a cabo en buena medida las personas migrantes. Es de justicia que la comunidad migrante trabajadora y sus familias puedan ejercer el derecho a la salud.
Sin embargo, mientras en México se avanza en la ampliación de los derechos sociales de la población, en los USA cada vez se restringen más las posibilidades de las personas para contar con un sistema de protección social digno.
Con la aprobación de la One Big Beautiful Bill por parte del Congreso estadounidense (julio 2025) se dió un golpe trágico al sistema de salud pública de los USA, las consecuencias son gravísimas porque “los estados deberán absorber costos crecientes en un contexto de ingresos limitados, lo que ya provoca la suspensión de clínicas comunitarias, la reducción de programas de salud mental y un debilitamiento de la investigación biomédica. Más de 7,5 millones de personas corren el riesgo de perder su cobertura, poniendo en entredicho la capacidad del país para sostener un sistema equitativo y resiliente”. El pueblo norteamericano, del que forma parte la comunidad migrante, es quien se está viendo más afectado con estas decisiones.
En cambio, en México, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo hizo un anuncio histórico: “la publicación de un decreto presidencial con el que se crea el Servicio Universal de Salud, cuyo objetivo es garantizar que las mexicanas y mexicanos puedan atenderse en cualquiera de los tres sistemas de salud pública: IMSS, IMSS Bienestar e ISSSTE, para ello, del 13 al 30 de abril, iniciará el registro para la credencialización, comenzando con las personas de 85 años y más”.
Las implicaciones van más allá del país, porque se convierten en un referente importantísimo para los pueblos de la región (incluidos los migrantes). Se establece un parámetro ético para la formulación de políticas públicas en materia de salud y otros derechos sociales.
Para evaluar el éxito de un gobierno es fundamental considerar el grado de bienestar que tiene la población nacional, y no la acumulación voraz de riqueza de sus gobernantes. Si los gobernantes conservadores de derecha se dedicaran a trabajar por políticas públicas para fortalecer el sistema de protección social de la población (salud, alimentación, vivienda, empleo, salario, prestaciones, educación, cultura, entre otros aspectos) con la misma fuerza con la que buscan la ampliación de ganancias de sus negocios, otra cosa sería, pero no les ha interesado en absoluto.
La salud es un derecho humano que está en peligro, derecho humano que hay que defender y exigir que los gobernantes oligarcas respeten lo que históricamente se ha avanzado. Por supuesto, hay que continuar con la toma de conciencia de lo que buscan hacer los conservadores de derecha militarista con el sistema de salud en los USA, es muy importante considerarlo al momento de las elecciones intermedias, que cada vez están más cerca.