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¿Qué pasó cuando Jesús bajó al infierno? ¿Dónde lo dice la biblia?

Jesús bajó al infierno

De acuerdo con el Credo de los Apóstoles, los fieles católicos profesamos que, luego de morir Jesús bajó al infierno, específicamente se escribe lo siguiente: “Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, y al tercer día resucitó de entre los muertos”.

Si te has preguntado qué fue lo que ocurrió exactamente con Jesús cuando el Hijo de Dios falleció y por qué bajó a ese lugar, aquí te explicamos la teología detrás de este misterio y dónde encontrarlo en las Sagradas Escrituras.

¿Qué ocurrió cuando Jesús bajó al infierno?

Para entender este pasaje, la Iglesia Católica enseña que debemos desprendernos de la idea moderna del “infierno” como el lugar de condenación eterna para los pecadores.

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De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica, “Cristo muerto, en su alma unida a su persona divina, descendió a la morada de los muertos. Abrió las puertas del cielo a los justos que le habían precedido”. Dicho de otro modo, el viaje de Jesús fue para llevar la salvación a los justos que habían muerto antes que Él.

Por su parte, ACI Prensa, destaca la visión de la Beata Ana Catalina Emmerick (1774-1824), quien narró sobre este hecho que cuando Jesús murió en la cruz, vio que el alma del Señor, en forma luminosa, entró en la tierra. Lo acompañaban el Arcángel Gabriel y muchos otros ángeles.

En un lugar especial, que describe como tres mundos, estaban los patriarcas que precedieron a Abraham y, en otra parte, los que vivieron desde Abraham hasta San Juan Bautista. Jesús era llevado triunfante por los ángeles y se dirigió hasta donde estaban Adán y Eva. De acuerdo a la visión, Cristo conversó con “los primeros padres” y ellos lo adoraron felices.

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Según el relato de la beata, el Señor fue luego a ver a los patriarcas antes de Abraham, quienes tenían poco conocimiento del Mesías.

Luego fueron lugar de Abraham. Allí se mostró ante los santos de Israel, entre ellos los patriarcas, jueces, reyes, profetas y Moisés. Asimismo, Cristo vio a sus parientes: Joaquín, Ana, José, Zacarías, Isabel y Juan. La felicidad se tornó indescriptible.

Después, indica la beata vidente, toda esa gran multitud se fue con Cristo a la zona de los “paganos piadosos”, quienes tuvieron “un presentimiento de la verdad y la desearon”. Estaban junto a malos espíritus quienes los habían engañado con ídolos. Entonces, aquellas almas adoraron al Señor.

Posteriormente, continúa el relato, Jesús puso un rostro severo y se fue al abismo del infierno, donde reina la ira, la desesperación, la injuria, el sufrimiento, el disgusto y el terror. Ejércitos enteros de demonios fueron arrojados en este lugar. Además, todos los enemigos tuvieron que adorar a Cristo con mucho suplicio. Lucifer terminó encadenado en el centro del infierno.

La Beata Emmerick concluye este relato señalando que vio a muchas almas salir del purgatorio e ir al cielo. También dice que Cristo fue a diversos lugares, como liberando a toda la creación, mientras que los demonios huían y se iban al abismo.

Además, cuenta que Jesús fue al sepulcro de Adán, que quedaría debajo del Gólgota, lugar donde se elevó la Cruz. Asimismo, observó que Cristo explicó con cariño el cumplimiento de la ley a las almas de muchos profetas y del rey David.

Autor(a)

Soy reportero especializado en migración, desde trámites en México o Estados Unidos, procesos de documentación, impuestos, hasta asilo y derechos humanos. Te daré la información que necesitas para tu día a día. Ningún tema es muy pequeño para investigar.

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