Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar
Desde el 30 de marzo de 1988 se conmemora el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar cuyo propósito es reconocer el aporte de tan importante labor a la economía de todas las naciones del mundo, así como promover los derechos en las leyes de cada país y la adopción de políticas sociales que contribuyan a generar mejores condiciones de vida para quienes realizan dichas actividades, que en su mayoría son mujeres.
La Organización Internacional del Trabajo adoptó el Convenio sobre las Trabajadoras y Trabajadores Domésticos el 16 de junio de 2011, el acuerdo Convenio 189 “ofrece protección específica a las trabajadoras y los trabajadores domésticos. Establece los
derechos y principios básicos, y exige a los Estados tomar una serie de medidas con el fin de lograr que el trabajo decente sea una realidad para trabajadoras y trabajadores domésticos.”
Lamentablemente los USA no ha ratificado el Convenio 189 de la OIT, a pesar de que el aporte de las trabajadoras del hogar a la economía estadounidense es importantísimo, ya que incluye las labores de cuidados que realizan niñeras, cuidadoras de ancianos, personal de limpieza y personas que dan mantenimiento a los inmuebles en donde habitan millones de personas. En los USA también la mayoría de las personas que se ocupan de estas labores son mujeres y son migrantes.
Al menos 2.5 millones de personas en los USA se dedican al trabajo doméstico remunerado, pero habría que considerar el trabajo doméstico no remunerado con lo cual la cifra crece. El trabajo doméstico no remunerado representa al menos un billón de dólares anuales en 2025, lo cual nos da una visión clara de su importancia.
Consideremos lo siguiente, que aplica para cualquier lugar del mundo: “El trabajo doméstico hace que todos los demás trabajos sean posibles y, como todo el trabajo de cuidados todavía está muy determinado por el género, nuestro trabajo ayuda a que otras mujeres se unan a la fuerza laboral o permanezcan en ella. Por lo tanto, cada una de nuestras numerosas tareas es esencial. El trabajo de cuidados indirecto que realizamos —cocinar, limpiar y lavar— es igual de importante que nuestro trabajo de cuidados directo —cuidar a los niños y niñas, a las personas enfermas y a los adultos mayores.”
A nivel mundial hay mucho que hacer para que el trabajo doméstico sea tenga condición de “decente” para las personas que lo llevan a cabo: a) Formalización (con cambios en la Ley existente o aprobación de una ley específica); b) Equiparación de derechos (que todos lo países del mundo ratifiquen el Convenio 189 de la OIT); c) Revalorización social del trabajo
doméstico (que se reconozca su aporte a la economía, que se incluya el pago capacitación y profesionalización por parte de los empleadores, así como su reconocimiento como el sistema nacional de cuidados); d) Organizaciones de los trabajadores domésticos (que se promueva la creación de organizaciones que representen los intereses de los trabajadores del sector) y e) Abordar los riesgos del trabajo doméstico (una política de cuidados para los cuidadores, que incluya la salud integral).
El trabajo doméstico es fundamental para la sociedad, lo ha sido a lo largo de la historia, de hecho, la viabilidad de cualquier nación ha dependido y dependerá de quienes se ocupen de las labores fundamentales de cuidados en el hogar, a diferencia de lo que hacen los oligarcas, que han puesto de nueva cuenta a la humanidad en riesgo. La actual administración presidencial en los USA ha hecho todo por destruir el sistema de protección social del pueblo norteamericano, del cual forma parte la comunidad migrante, con lo cual afecta fuertemente a las trabajadoras domésticas en su salario, prestaciones laborales y calidad de vida de sus familias.
El pasado 28 de marzo, millones de personas participaron en la manifestación “No Kings” III, expresando su rechazo a la destrucción de las instituciones y procedimientos democráticos en los USA, además de oponerse a la guerra sin sentido contra Irán. Seguramente participaron miles de trabajadoras y trabajadores domésticos, haciendo lo que siempre han hecho: cuidando a la humanidad. Celebremos su gran lucha, cantando junto con Víctor Jara:
“Cuando voy al trabajo
pienso en ti,
por las calles del barrio
pienso en ti,
cuando miro los rostros
tras el vidrio empañado
sin saber quienes son, donde van.
Pienso en ti”
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