Semana Santa y la lucha contra la oligarquía
Para millones de mexicanos y centroamericanos (aún viviendo en los USA) los siguientes días son de guardar, es decir, un espacio para la reflexión, la convivencia familiar y el festejo comunitario, a partir de la creencias en la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazareth. Por lo tanto, es buen momento para reflexionar sobre la postura crítica de dicho personaje histórico contra el imperio, la opresión y los gobernantes crueles.
Históricamente hablando, de acuerdo a la región del mundo en que surge la narrativa sobre Jesús, su aspecto sería más parecido al de millones de migrantes latinos, no resulta nada descabellado decir que sería moreno y de pelo largo. Hay otras coincidencias de Jesus con los millones de migrantes latinos. Jesús fue migrante, jóven, pobre, nació en un espacio
humilde gracias a la posada que le dieron, hijo de carpintero, perseguido por un origen, crítico del imperio.
Como exiliado de su tierra, Jesús estuvo en Egipto de donde seguramente retomó principios normativos (capítulo 125 del Libro de los Muertos) que promovía entre su pueblo: “Entonces los justos le responderán, diciendo: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos como forastero, y te recibimos, o desnudo, y te vestimos? ¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?»”. Ante lo cual Jesús respondió: “En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mt 25, 35). Dichos preceptos aún resuenan vigorosamente en tiempos de persecución y encarcelamiento de millones de migrantes en los USA.
A pesar de que en estas fechas se suelen transmitir películas y series sobre la vida de Jesús, suele pasar inadvertido la relevancia del pasaje en que se enfrenta a los mercaderes y cambistas que utilizan el templo para su beneficio a costa de las necesidades del pueblo. En congruencia, la crítica de Jesús a los que sólo les interesa el dinero sigue siendo muy
válida y sumamente necesaria. Recientemente, el senador Bernie Sanders expreso una crítica a la oligarquía que no conforme con enriquecerse a costa del pueblo, lleva al mundo a la guerra obligando al gobierno de los USA (y otros gobiernos por complicidad) a gastar millones de dolares en vez de emplearlo para las necesidades de la gente que más lo necesita.
Mientras la comunidad migrante vive y sigue el camino de Jesús (persecución, pobreza, encarcelamiento, trato cruel, muerte), los oligarcas siguen el camino del imperio romano y sus cómplices traidores a su gente. Al emprender acciones de solidaridad en apoyo de los que más lo necesitan, el pueblo da testimonio de fe. Como Jesús, la comunidad migrante “resucitará”, pese a los momentos tan difíciles por los que pasa, retomando la vida y su celebración. ¿Cómo lo logrará? Buen momento para reflexionar, en estos días de guardar, porque la fe también es reflexión crítica.
Bernie Sanders plantea que los oligarcas deberían de dejar de evadir el pago de impuestos e incluso deberían hacer aportaciones acordes a las ganancias que tienen. El senador hace un llamado a “Fight Oligarchy” (Lucha contra la oligarquía). Con los recursos que se obtendrían se podría ampliar el sistema de protección social de los USA, en temas cruciales para el pueblo: alimentación, salud, educación, vivienda, empleo y salario (Mamdani ya empezó con la educación preescolar en NY). Los asuntos a los que se refiere Sanders, coinciden de cierta forma con lo que plantea Jesús: dar de comer, dar de beber, dar techo y refugio a los migrantes, lo cual no es casual, es lo mínimo debería ser garantizado por cualquier gobierno del mundo a la población.
El poeta Ernesto Cardenal, criticando al imperio y a los señores de la guerra, en la tradición del fundador del cristianismo, expresaba las cosas así:
“Escucha mis palabras oh Señor
Oye mis gemidos
Escucha mi protesta
Porque no eres tú un Dios amigo de los dictadores
ni partidario de su política
ni te influencia la propaganda
ni estás en sociedad con el gángster.
No existe sinceridad en sus discursos
ni en sus declaraciones de prensa
Hablan de paz en sus discursos
mientras aumentan su producción de guerra”
…
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