¡No a la guerra!
En este momento en que la humanidad de nuevo está bajo la amenaza de los señores de la guerra no se puede dudar al asumir una postura ética y decir junto millones de personas e el mundo: ¡No a la guerra! Según cifras de distintos medios de comunicación, más de 1500 personas han fallecido en los países de la región: Irán, Líbano, Iraq, Israel, Kuwait, Bahrein, Omán; la mayoría de quienes han perdido la vida son civiles y, lamentablemente, muchos niños, niñas y adolescentes. La humanidad no puede ser indiferente, no es lo racional.
Como hizo Javier Barden en la reciente ceremonia de entrega de los Oscars, quien al momento de hacer entrega de un premio expresó, sin duda ni temor: “No a la guerra y Palestina libre”.
La guerra es el “peor lugar del mundo”, sin duda, pero no sólo afecta a una región lejana del planeta, sino que, en una economía mundial cada vez más interconectada, tiene un efecto que afecta a todas las regiones y comunidades. Lo que es peor, en situaciones de conflicto bélico, los efectos más crueles golpean con mayor fuerza contra las personas que menos tienen, entre quienes se encuentran las personas mayores, así como niñas, niños y adolescentes. Entre más se prolongue el conflicto mayores serán las afectaciones contra las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad (como lo es la comunidad migrante).
Como ya hemos explicado en este espacio, el negocio de la guerra genera ganancias extraordinarias para unas cuantas empresas, lo cual es totalmente reprobable en términos éticos. Que se imponga la ambición sobre la paz es un fracaso de la civilización humana.
A pesar de las declaraciones de la derecha conservadora, militarista y milenarista que ha impulsado la guerra en los USA e Israel, la mayoría de las personas se oponen. Es claro que de este conflicto bélico ninguno de los involucrados saldrá victorioso.
Si de por sí, antes de la guerra inexplicable e injustificada contra Irán, el balance del primer año de la administración Trump era completamente negativo, después de dos semanas van en picada los principales indicadores sobre el bienestar de la población norteamericana (de la que forma parte la comunidad migrante); miedo, incertidumbre, estrés, hambre e incremento de precios es lo que está provocando el comportamiento errático de presidente que había prometido que no iría a la guerra y que haría a los USA un mejor país; vaya desastre.
¿Qué hacer para enfrentar los efectos negativos provocados por la guerra en la vida de las
personas?
De nuevo toca resistir, así como echar mano de la imaginación y la creatividad para subsistir. Lo primero que hay que hacer es manifestar por todos los medios posibles nuestra oposición a la guerra. Romper el cerco informativo y no dejarse engañar por las Fake News y los mensajes de propaganda que mienten sobre los motivos de la guerra y su desarrollo: no hay vencedores y no los habrá porque la guerra de los imperios nunca ha sido para resolver los problemas de la gente sino para incrementar las ganancias. No olvidemos que los veteranos de guerra de origen latino también padecieron la persecución del ICE de los últimos meses, y que muchos de ellos relatan que sufrieron discriminación durante su servicio, además de que no les cumplieron las promesas que les hicieron al reclutarlos, tengamos presentes a aquellos que perdieron la vida.
Vienen los aumentos en los productos básicos para la subsistencia de las personas, por lo que es muy importante avanzar en la organización comunitaria. La comunidad y la organización son herramientas y estrategia que los pueblos han empleado para enfrentar los efectos negativos de la guerra en distintos países y momentos de la historia. Resulta crucial retomar el consumo solidario y colectivo para aminorar costos, la producción (siembra) para el consumo familiar, para comer en casa mejor. También es muy importante frente al panorama financiero que la comunidad migrante advierta la alerta para no adquirir deudas ni compromisos que mengüen su poder de consumo de alimentos. Es tiempo de protegerse, porque como dice la canción, la guerra: “Es un monstruo grande y pisa fuerte”.

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