Mundo Errante | Los sospechosos comunes
En la película “Los sospechosos comunes” de 1995 y dirigida por Bryan Singer vemos la historia de un oscuro y no identificado personaje de la mafia, Kayser Söze contada por un apocado ladrón Roger “Verbal” Kint. La narración de Kint trata de desenredar el misterio de un posible culpable que nadie conoce, a quien nadie ha visto y que aparece en las investigaciones policiacas como un fantasma.La película reúne a una serie de personajes con alguna habilidad para la delincuencia que, sin saberlo, son utilizados por Söze aunque todos se consideran parte de un plan distinto.
Traigo a colación esta película de culto mientras consulto información sobre la reunión de mandatarios latinoamericanos con Donald Trump, en lo que llaman el “Escudo de las Américas”. Una reunión que reunió a mandatarios con ideología de derecha y extrema derecha que gobiernan o acaban de ser electos en sus respectivos países.
La reunión giró en torno a la propuesta del presidente estadounidense para “blindar” militarmente la región en contra del narcotráfico, que busca erradicar los carteles ya que, a juicio del anfitrión de la cumbre “la única forma de derrotar a estos enemigos es desatando el poder de nuestros ejércitos. Tenemos que usar nuestro ejército. Tienes que usar tu ejército” les dijo Trump a sus 12 colegas de derecha.
Esta reunión es un paso más en la idea de reactivar la Doctrina Monroe, ahora Don-roe para colocar a los Estados Unidos como la potencia hegemónica del continente y plantar límites a China, Rusia y la Unión Europea. Un regreso a los viejos tiempos, pero con la nueva coreografía de Trump. En ese ritmo marcado por el presidente de los Estados Unidos, se busca más que una estrategia, unificar las afinidades de la derecha gobernante en el continente a favor de los Estados Unidos. “Con la valentía y la decisión de los líderes que están en esta sala, grandes líderes, vamos a hacer que nuestro país sea más seguro, fuerte, rico y más exitoso que nunca”. Les dijo el presidente anfitrión mientras lo aplaudían.
Y siguieron aplaudiendo mientras les recordaba su apoyo, como en el caso de Milei, para ganar las elecciones intermedias, o bien sobre sus intereses, como en el caso del presidente panameño para recordarle que tiene en la mira al Canal de Panamá.
No hubo alusiones a la cooperación, a la gobernanza, al comercio internacional, al crecimiento regional. Se trató una oda a la potencia militar de los Estados Unidos, de su posibilidad de enviar mísiles para acabar con líderes de los cárteles. Un mensaje para los países ausentes en esta cumbre, como Brasil, Colombia y México. El mandatario estadounidense aclaró que estos países no quieren su ayuda para luego contestarse sobre si “¿se podría hablar con ellos? No lo creo. Muchos no quieren y está bien también, pero si necesitas ayuda, díganlo”.
En la reunión de Trump, circularon los sospechosos comunes de una internacional de la derecha. Así los presidentes Javier Milei de Argentina; Rodrigo Paz de Bolivia; Rodrigo Chaves de Costa Rica; Daniel Noboa de Ecuador; Luis Abinader de República Dominicana; Nayib Bukele de El Salvador; Mohamed Irfaan Ali de Guyana; Nasry “Tito” Asfura de Honduras; José Raúl Mulino de Panamá; Santiago Peña de Paraguay; Kamla Persad-Bissesar de Trinidad y Tobago y José Antonio Kast, presidente electo de Chile, posaron para la foto y no deje de imaginarme la imagen promocional de la película arriba comentada, una fila de sospechosos fichados en este caso no por crimen sino por ideología conservadora y anti derechos.
Una ideología común que abraza la fuerza militar de los Estados Unidos, convocados por un personaje siniestro como lo era Kayse Söze en la película de Singer, que son utilizados para los fines que requiera la potencia estadounidense.
Un detalle para cerrar, en la película al final se descubre que el personaje de “Verbal” Kint inventó una historia hecha de frases, nombres y lugares que leyó en la oficina de la policía, inventó una historia casi verosímil para exculparse y centrar todo en el que se volvió el sospechoso principal, pero al que, como recordaremos, nadie había visto nunca y por ende nunca podrían capturar.
En esta vuelta de sospechosos comunes de la derecha, esperamos que el cerebro detrás de la maniobra no quede en la impunidad y que sus historias, no parezcan algo digno de contar.
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