Llamadas al 911 de migrantes detenidos revela terror dentro una cárcel de ICE

En medio del desierto de Chihuahua, bajo el sol implacable de El Paso, Texas, se alza Camp East Montana, el centro de detención de ICE más grande de Estados Unidos, el cual, gracias a una filtración de llamadas al 911 de migrantes detenidos. se sabe que es un escenario de crueldad, negligencia médica y desesperación que ha llevado a los detenidos al borde del suicidio, reveló la agencia de noticias The Associated Press.
En su investigación, la agencia recopiló datos de más de 130 llamadas al 911, las cuales documentan las agresiones físicas, la condición de mujeres embarazadas, quienes padecen con COVID-19 y no reciben atención prenatal, así como un clima de miedo generado por guardias de seguridad privada.
Llamadas al 911 de migrantes detenidos revelan el horror
A diferencia de la promesa presidencial de deportar a los “peores de los peores”, los datos de ICE muestran que el 80% de los detenidos en este campo no tienen antecedentes criminales. Son personas atrapadas en una redada masiva, viviendo en seis carpas gigantes en terrenos de Fort Bliss (antiguo sitio de internamiento para japoneses-estadounidenses).
Las condiciones en las que viven los detenidos son las siguientes:
- Hacinamiento y enfermedad: Con un promedio de 3,000 personas al día, el campo ha sufrido brotes de sarampión y tuberculosis. Las carpas no tienen ventanas, los techos gotean cuando llueve y el contacto con la luz solar es un “lujo” de una o dos veces por semana.
- Hambre y suciedad: Exdetenidos como Owen Ramsingh describen raciones de comida “no comestibles” (como huevos congelados) y baños infestados de insectos. La falta de alimento es tal que los detenidos roban comida entre sí, lo que desata peleas constantes.
Uno de los testimonios más desgarradores proviene de Ramsingh, quien afirma haber escuchado a guardias de seguridad hacer apuestas de hasta 500 dólares sobre cuál sería el próximo detenido en suicidarse.
Las duras condiciones de la cárcel han provocado las muertes de las siguientes personas:
- Geraldo Lunas Campos (55 años, Cuba): Su muerte el 3 de enero fue declarada homicidio por asfixia después de que los guardias usaran fuerza excesiva y esposas para “restringirlo” tras un intento de autolesión.
- Hombre nicaragüense (36 años): Se suicidó el 14 de enero, pocos días después de haber sido detenido mientras trabajaba en Minnesota.
- Ideación suicida: Las llamadas al 911 registran al menos otros seis incidentes de detenidos golpeándose la cabeza contra las paredes o expresando deseos de morir.
Se habla de un cierre inminente
Aunque el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) rechaza las acusaciones de condiciones infrahumanas, informes de The Washington Post indican que ICE está considerando seriamente un plan para cerrar el centro. Una inspección federal previa habría detectado violaciones en al menos 60 estándares federales, aunque el reporte ha sido mantenido oculto al público.

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