¿Te ofrecieron trabajo en el campo? 3 señales de que es explotación laboral

Buscar una mejor vida para la familia no debería costar la libertad. En México, la línea entre una oportunidad laboral y la explotación es cada vez más delgada. Para frenar esto, la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas lanzó una alerta urgente con las señales rojas que todo trabajador migrante debe conocer antes de aceptar una oferta laboral.
Red Flag 1: El “enganchador” y su prisa por llevarte
No te dejes llevar por la finta: puede ser un vecino o un conocido al que ya le pagaron por “juntar gente”. Si te sale con estas, ¡huye!:
- “¡Súbete ya o se va el camión!”: Te meten prisa para que no le avises a tu familia ni lo pienses.
- El gancho del dinero fácil: Te ofrecen un adelanto. ¡No lo aceptes! No es ayuda, es una deuda que usarán para amarrarte y que trabajes gratis “hasta que pagues”.
- Misterio total: Si no te dicen el nombre del rancho, el sueldo exacto o te salen con un “allá te explicamos”, es porque el plan es que no salgas de ahí.
Red flag 2: El trabajo que parece cárcel
Si ya llegaste y el ambiente se siente pesado, abre los ojos. Estas señales confirman que no es un empleo, es una trampa de explotación moderna:
- Te cobran hasta por respirar: El transporte, la comida y hasta las herramientas te las descuentan de un sueldo que nunca ves. La deuda crece cada día para que “debas la vida” y nunca puedas irte.
- Secuestro de documentos: Te piden tu INE original “para guardarla” o por seguridad. ¡Ni se te ocurra soltarla! Sin tus papeles, no puedes ni comprar un boleto de camión para escapar y regresar a casa.
- Aislamiento y vigilancia: Te llevan a ranchos sin señal de celular y con gente armada “cuidando”. Si no puedes avisar dónde estás, ellos tienen el control total de tu libertad.
Red Flag 3. El reclutador que le huye a la gente
Un trabajo legal no se ofrece a escondidas. Si el reclutador actúa como si estuviera cometiendo un delito, probablemente lo está haciendo:
- Cero transparencia: Si no quiere que la comunidad se entere de la “oferta”, es porque sabe que su engaño no aguanta una revisión de la comunidad.
- Evita las asambleas y a las autoridades: Si el tipo solo habla con personas solas y se pone nervioso cuando los vecinos se acercan a preguntar, es una señal clara de peligro.
- No deja rastro: No da nombres reales, no muestra contratos y se molesta si alguien intenta tomarle una foto o anotar las placas de su transporte.
Si ves reclutadores sospechosos, avisa por la radio comunitaria, en amasableas o con vecinos. Señala al enganchador para que todos sepan quien es y ninguna persona más caiga.
¿Qué hacemos si detectamos estas banderas?
La mejor forma de que no se lleven a nadie es que la comunidad se vuelva un muro. Si ves a uno de estos personajes:
¡Suena la alarma!: Avísale a tus vecinos, usa la radio comunitaria o dilo en la asamblea. Que todo el pueblo sepa quién es y a qué viene.
Identifícalo: Señalar al enganchador públicamente es la mejor forma de proteger a los que todavía no saben del engaño.
Nunca vayas a ciegas: Siempre deja dicho exactamente con quién te vas y a dónde. La información es tu único boleto de regreso.
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