De ganar nada a 3 mil pesos al día: El éxito de los migrantes emprendedores en México con Sin Fronteras
El trabajo de migrantes emprendedores en México no solo genera ingresos, también activa economías locales, mezcla tradiciones y fortalece el tejido social. Raíces que inspiran de Sin Fronteras, visibiliza historias de quienes llegaron al país y convirtieron su experiencia migratoria en proyectos productivos.
La campaña conmemora los 30 años de trabajo de la organización y refleja su apoyo en la inclusión económica y cultural de las personas migrantes en el país.
Del tianguis al local propio: el trenzado que abrió camino
Garlend Morland nació en Haití y vivió varios años en República Dominicana junto con sus hijos y esposo antes de llegar a México. Aquí trabajó como guardia de seguridad y hasta en una tortillería para mandar dinero a su familia.
El giro llegó cuando comerciantes locales le ofrecieron un espacio en un tianguis para trenzar cabello. La respuesta fue inmediata: podía ganar hasta 3 mil pesos al día.
Con el tiempo, y con el acompañamiento de Sin Fronteras, rentó un local para poner su propio negocio. Su marca, LorenMayer “mujer virtuosa”, creció al punto de necesitar más personal para atender la demanda. Su historia ha impactado en la generación de autoempleo con la transferencia de saberes estéticos y la activación económica en su entorno inmediato.

De ingeniero a artista: cuando el oficio se reinventa
Iván Jaramillo trabajó como ingeniero textil en la construcción de una hidroeléctrica y en la construcción del metro de Quito. Tras la pandemia, el aumento de la delincuencia lo obligó a cerrar el spa que había emprendido: le exigieron derecho de piso con violencia. Lo siguieron hasta su departamento; lo vendió y salió del país.
En México se enfrentó al cierre de puertas por su situación migratoria irregular. Esperaba la aplicación CBP One para solicitar asilo en Estados Unidos, pero decidió quedarse. Con el acompañamiento de Sin Fronteras obtuvo residencia temporal y buscó un nuevo comienzo en un entorno financiero que también presentó obstáculos.
A sus 50 años, encontró en el arte una vía de sustento: elaborar cuadros cubiertos con resina, piezas personalizadas que exhibe en redes sociales hasta concretar el diseño final de acabado brillante. Su conocimiento en diseño le permite construir una propuesta propia. Así lo relató en el capítulo Migrar También es Florecer.
Migrar no es borrar tu historia, es transformarla. Estas historias nacen de un origen lleno de saberes, se transforman en negocios con sello propio e impactan creando oportunidades para las propias personas en movilidad y sus entornos actuales.
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