Mundo errante | ¿Un orden nuevo?
Estados Unidos anunció que sancionará con aranceles a los países que envíen petróleo a Cuba. A la par, se anunció que se abriría a partir del 1 de febrero el paso de Rafah entre Egipto y Gaza con restricciones, mientras se formalizó el “Consejo de Paz” que dirigirá el actual presidente de los Estados Unidos y cuya membresía tiene un costo de 1000 millones de dólares. Además, después de la disputa verbal por Groenlandia, miembros de la Unión Europea han señalado la posibilidad de tener un ejército propio, lo cual ha sido atajado o al menos moderado por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte quien señaló que la defensa de Europa en su conjunto no puede hacerse sin los Estados Unidos.
Estas noticias, entre otras, me hacen reflexionar sobre si estamos presenciando la conformación de un nuevo orden internacional o una reorganización más del mismo. Veamos.
El actual sistema internacional tiene ochenta años de existencia. Después de las dos grandes guerras mundiales y hasta la caída del comunismo soviético, la disputa y concordia entre las grandes potencias se desarrolló mediante mecanismos que resolvían de manera indirecta ciertas problemáticas y establecieron zonas de control e influencia.
Estados Unidos, de manera “natural” reclamaba como su zona prioritaria a América Latina. Con la Doctrina Monroe a principios del siglo XX los gobiernos norteamericanos buscaban que las grandes potencias europeas no tuvieran acceso a regiones desde donde poder atacarlos. Con el reacomodo del mundo durante la Guerra Fría la relevancia de Latinoamérica como una zona prioritaria, geopolítica y estratégicamente, fue evidente. Cuba sería la excepción desde 1959.
El mundo en los años siguientes entró en un periodo de redefinición los años posteriores. Al final de los 1980’s y principios de los 1990’s se sucedió una etapa de cambios en el sistema mundial. El más relevante es, sin duda, la caída del socialismo real, en un arco que va de noviembre de 1989, cuando cae el muro de Berlín, a diciembre de 1991 con la desintegración de la Unión Soviética.
Sin embargo, luego del derrumbe soviético, el orden internacional se reorganiza basándose en el avance de un capitalismo globalizado mediante la economía de mercado, el comercio internacional, los avances tecnológicos, de comunicación, así como la expansión de la democracia liberal y una cultura mundial tendiente a lo homogéneo. Sin embargo, en este mundo global, las decisiones relativas a la libertad, el progreso y la democracia están relacionadas con el beneficio del “mundo libre”, léase aquí Estados Unidos.
En el caso de América Latina es una vinculación que no es una subordinación total. Vaya, los intereses de Estados Unidos si bien están ahí, expuestos, no dependen de una constante vigilancia de las acciones de los países latinoamericanos sino del cuidado que estos mantienen ante las posibles reacciones del vecino del norte. Aquí, el papel de América
Latina durante el neoliberalismo y la globalización se mantiene vinculado a Estados Unidos, pero con una tendencia a aprovechar los espacios que la propia globalización económica le brindara.
Hoy, con imperialismo renovado desde Estados Unidos, vemos una tendencia a que los asuntos de este país sean los asuntos de América Latina y el mundo. Es una renovación de un discurso que supone que los valores norteamericanos son valores universales o bien, simplemente que se trata de un pragmatismo renovado. A veces, lo que vemos se va pareciendo más a un viejo imperialismo renovado, a un capitalismo de Guerra Fría sin Guerra Fría.
Un dato que aporta a esto, conforme a la nueva Estrategia de Defensa Nacional que dio a conocer el gobierno norteamericano, este tiene como prioridad la seguridad interior (vinculada a la migración y el tráfico de drogas) y la hemisférica (donde la importancia de América Latina está relacionada con China, Rusia, Irán y Corea del Norte), además de usar la disuasión sin confrontación con China, fortalecer la colaboración con los países del hemisferio pero con la condición de la participación en la defensa común.
En este contexto, podemos ver las acciones en Gaza, Venezuela, Cuba o la tensión por Groenlandia con la Unión Europea o, incluso, la búsqueda de mecanismos diplomáticos de México para mantener la ayuda humanitaria a Cuba como reacciones ante las nuevas condiciones en un orden mundial reorganizado donde Estados Unidos seguirá teniendo peso.
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