Joven colombiano con parálisis cerebral permanece detenido por ICE en Texas: su familia pide su deportación inmediata

Conexión Migrante habló con Ana Rocío Rivilla Aguirre, madre de Jefferson Esneider Álvarez, un joven colombiano de 29 años con parálisis cerebral, quien permanece detenido desde el 25 de diciembre en el South Texas Detention Complex, bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Jefferson no sabe leer ni escribir, tiene dificultades severas para comunicarse verbalmente y depende completamente de su madre para su cuidado diario. Aprendió a caminar hasta los 7 años y requiere atención médica especializada, terapias constantes y supervisión permanente.
Hoy, su familia teme por su vida.
“Me llama llorando”: denuncian malos tratos y negligencia médica
Según el testimonio de Ana Rocío, su hijo le ha contado entre lágrimas que no está recibiendo atención médica, a pesar de presentar fiebre, infecciones en la garganta y dificultades para comer.
“Me llama llorando que está enfermo, que tiene fiebre, que no puede comer, y no lo atienden. Dice que lo hacen parar a las 3 de la mañana para firmar papeles para ir al médico, pero nunca le pasan nada”, relata la madre.
La preocupación crece porque, de acuerdo con la familia, cuando Jefferson presenta fiebre puede sufrir convulsiones.
El día de la detención
El pasado 25 de diciembre, Jefferson asistió a una comida familiar. De acuerdo con Ana, durante la reunión, su cuñado, en estado de ebriedad, se cayó con una botella y se cortó. En medio del caos, gritos y confusión, Jefferson salió corriendo al apartamento de su madre. Cuando llegó la policía, él solo se agachó y levantó las manos.
Inicialmente fue acusado de intento de homicidio, pero los cargos fueron retirados cuando el propio afectado aclaró que Jefferson no había sido responsable y que todo se trató de un malentendido, agravado porque el agente solo hablaba inglés.
A pesar de quedar libre de cargos criminales, ICE lo detuvo y ahora enfrenta un proceso migratorio que podría tardar entre 3 y 6 meses, tiempo que pasará sin el cuidado de su familia, pues depende completamente de ellos. “Nunca ha estado lejos de nosotros”, dijo la madre.
“Le piden que escriba una carta… pero él no sabe escribir”
La familia denuncia que ICE le ha indicado a Jefferson que debe redactar una carta para solicitar su deportación voluntaria, algo imposible para él.
“Mi hijo no sabe escribir. Son los mismos compañeros detenidos quienes lo ayudan a comunicarse”, explica Ana Rocío.
Jefferson logra comunicarse con su familia gracias a la ayuda de otros detenidos. Solo recuerda un número telefónico, al cual llama todos los días.
“Él nos llama llorando, dice que lo saquemos de allá, que ya no puede más, que lo tratan como un perro”, cuenta su madre.
La familia tuvo que crear una cuenta para poder comunicarse con Jefferson. Recargan 30 dólares cada tres días para llamadas y 60 dólares semanales para comida.
Un proceso de asilo inconcluso
Ana Rocío y Jefferson llegaron a Estados Unidos el 5 de abril de 2023 y se entregaron a migración en la frontera. El 11 de abril de ese año, fueron liberados dentro del país y comenzaron un proceso de asilo debido a persecuciones y amenazas en Colombia. Tenían una corte programada para el 11 de febrero de 2025.
Hoy, Jefferson está detenido sin una corte asignada, según su familia.
Sin medicamentos, sin abogado y sin apoyo
En Colombia, Jefferson tomaba medicamentos. En Estados Unidos no ha podido acceder a ellos debido a los altos costos. Una consulta médica llegó a costarles 3 mil dólares.
Intentaron aplicar a Medicare, pero fue negado porque Jefferson debía realizar y firmar los trámites por sí mismo.
Tampoco han podido contratar un abogado migratorio: los honorarios superaban los 10 mil dólares.
Ana Rocío perdió su empleo y actualmente toma medicamentos para la depresión.
“Él no puede defenderse solo”
“Mi hermano no tiene una corte, no lo está viendo un médico, no le están dando un trato digno. ¿Cómo va a comunicarse con un agente de ICE o con un juez si no sabe leer, escribir ni expresarse bien?”, dijo Jessica, hermana de Jefferson.
Piden intervención urgente
Hace una semana, Ana Rocío firmó su salida voluntaria a través de CBP Home, con la esperanza de que Jefferson fuera deportado y recibido por su familia. No ha recibido respuesta.
La familia pide intervención urgente de las autoridades colombianas.
“Yo lo único que quiero es que me lo deporten a mi país o al país más cercano”, suplica Ana Rocío.
A pesar de haber contactado a autoridades colombianas, no han recibido ayuda.
Con miedo, incertidumbre y desesperación, la familia de Jefferson alza la voz:
“Pedimos con todo el corazón que nos escuchen y que nos ayuden. Mi hermano necesita cuidados, necesita estar con su familia. Tenemos miedo de que algo le pase”.
Mientras tanto, Jefferson sigue esperando a que le asignen una corte.

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