Fundación Placemaking: nuevas formas de habitar la ciudad

Las ciudades no siempre están hechas para esperar, descansar o encontrarse. Mucho menos para quienes van de paso. Pero eso es justo lo que busca cambiar la Fundación Placemaking, una organización que está reimaginando el espacio público en México, Latinoamérica y Estados Unidos desde lo más básico: escuchar a la gente.
Guillermo Bernal, director de Placemaking, contó a Conexión Migrante cómo esta red de trabajo transforma lugares olvidados en espacios que sí se usan, se cuidan y se sienten propios.
No solo es construir, es conectar
Placemaking no llega con planos cerrados ni soluciones copiadas. Su trabajo parte de la colaboración directa entre comunidades, empresas y gobiernos. El resultado no es solo un cambio físico, sino un fortalecimiento del tejido social que permanece más allá de la intervención.
“Cada proyecto es una oportunidad para que la gente se apropie del lugar”, explica Bernal. Y cuando eso pasa, los espacios dejan de ser puntos de paso y se convierten en puntos de encuentro.
Ciudad Juárez: un lugar donde todos se sientas bienvenidos
En Ciudad Juárez, a apenas 100 metros de la frontera con USA, la fundación encontró un espacio sin uso y por donde circulaban migrantes, refugiados y habitantes locales.
La intervención fue por etapas. Primero un patio escolar, luego miradores. Después, un mural de cactus acompañado de bancas y sillas. Lo que antes era nada, hoy es un lugar donde la gente se detiene, conversa y se reconoce.
“La idea es que todos se sientan bienvenidos”, dice Bernal. No solo quienes viven ahí, sino también quienes están de paso. El trabajo colectivo entre comunidades locales y personas en movilidad ayudó a romper prejuicios y a crear vínculos donde antes había distancia.



Ciudades bajo presión
El contexto no es menor. Según la ONU, en 2024 hubo 122 millones de personas desplazadas por la fuerza en el mundo; más de 21.9 millones en América Latina. Esta realidad ya impacta a las ciudades, que reciben flujos humanos sin contar con infraestructura ni recursos suficientes.
Ahí es donde Placemaking entra como una respuesta concreta: acciones pequeñas con impacto real, pensadas desde el territorio y no desde el escritorio.
- Entre sus proyectos está Menú del Día, una iniciativa que impulsa fondas y cocinas económicas en la Ciudad de México, dándoles herramientas y visibilidad para crecer sin perder su esencia.
- También está Canchas con Placemaking, con más de 30 espacios deportivos recuperados en cinco años. Desde canchas de barrio hasta una de futbol en Playas de Tijuana, a solo 300 metros de la frontera.Con la mirada puesta en el Mundial de la FIFA 2026, la fundación busca revitalizar canchas en Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, apostando por espacios que reflejen identidad local y pasión comunitaria.
Escuchar antes de decidir
Para Bernal, el gran valor del placemaking está en cambiar la lógica de las políticas públicas.
“Muchas decisiones se toman lejos de la gente”, afirma. “Nosotros ponemos mesas de diálogo y construimos soluciones colectivas”.
No son modelos importados ni ideas virales. Son soluciones que nacen desde las propias comunidades. Y por eso, funcionan.
Si quieres conocer más sobre este proyecto, puedes visitar su página dando clic aquí

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