“Mi niño no tiene leche”: Migrantes viven un toque de queda invisible en Minnesota
Rico Durán observa Minneapolis y Saint Paul y nota un silencio que no es normal. En las ciudades gemelas la vida de los latinos se ha detenido. En las últimas semanas, el despliegue de casi 3 mil agentes de inmigración que ha impuesto un toque de queda invisible. “Nuestra gente está siendo perseguida bajo un perfil racial”, afirma el activista y observador civil desde Minneapolis.
Lo que Donald Trump anunció como política migratoria, él lo traduce en detenciones en vía pública y agentes golpeando puertas.
Así vive un migrante en Minnesota
El miedo vacía las obras en construcción y los restaurantes, pero llena las casas de incertidumbre. “La gente ya no sale a la calle. Las familias están encerradas”, relata Rico, miembro de Comunidades Organizando el Poder y la Acción Latina COPAL en Minnesota.
El reto ya no es solo legal, ahora es de supervivencia. El teléfono de Rico no deja de sonar con pedidos que van más allá de la asesoría jurídica. Son familias de diez personas que no se atreven a salir ni por comida. “Me llaman madres desesperadas porque sus hijos no tienen leche ni agua”, relata.
“La gente se está quedando sin recursos”, advierte Durán, mientras describe una economía local que se apaga. Sin trabajadores en la construcción, limpieza de nieve y en los restaurantes, se pierde el sustento y Minneapolis pierde la mano de obra latina que la mantiene en pie.

Observadores: el escudo civil
Para frenar los abusos, opera la Immigrant Defense Network, una red de 100 organizaciones donde participa COPAL. Esta red capacita a ciudadanos —muchos de ellos estadounidenses blancos— como observadores constitucionales.
“Llegan estas personas, en su gran mayoría de la comunidad blanca, que está respondiendo de forma increíble a documentar y ser testigos”, explica. El objetivo es claro: grabar las detenciones para evitar que las personas simplemente “desaparezcan” en el país que detiene y deporta bajo el perfilamiento racial.
Tras la lamentable muerte de Renee Good a manos del ICE, el interés por las capacitaciones aumentó. Esta semana, Durán espera que el número de voluntarios entrenados pase de 150 a 600 en Minnesota.
¿Cómo protegerse?
Para Rico Durán, la información es la única defensa. Sus recomendaciones son directas: tener un directorio de organizaciones de respuesta rápida ante redadas, acercarse a iglesias y buscar a organizaciones promigrantes que informan los derechos básicos.
Mientras las patrullas recorren las calles, los observadores encienden sus cámaras. Rico Durán cuelga el teléfono y se alista para lo que sigue. Sabe que en este invierno de persecución, la solidaridad es lo único que sostiene a las Ciudades Gemelas. “Si ignoramos lo que está ocurriendo, eso nos va a hacer caer en un hoyo más profundo o nos va a costar mucho salir”, comenta.
Si quieres unirte como observador civil puedes contactar a COPAL a través de sus redes sociales.
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