Escalan protestas y enfrentamientos en Minnesota por presencia de ICE

La tensión entre manifestantes y agentes federales continúa en aumento en Minnesota. Agentes federales han utilizado gases lacrimógenos y sustancias irritantes para dispersar a activistas que protestaban contra las redadas.
Durante los incidentes, varias calles de la ciudad se vieron cubiertas por nubes de gas.
Las protestas siguen en pie a seis días de la muerte de Renee Good, quien recibió un disparo en la cabeza por parte de un agente de inmigración mientras se alejaba en su vehículo. El hecho ha generado una fuerte indignación social y se ha convertido en un punto central del conflicto. En la zona cercana a donde ocurrió el tiroteo, residentes y activistas se congregaron nuevamente para exigir justicia.
Como parte de la respuesta comunitaria, vecinos han adoptado acciones de alerta ante la presencia de agentes federales, abucheando, haciendo sonar silbatos naranjas y siguiendo el paso de convoyes conformados por vehículos sin identificación y personal fuertemente armado.
Las protestas también se extendieron a otras localidades del estado. En Brooklyn Park, estudiantes de una escuela suburbana abandonaron las aulas en rechazo a las redadas migratorias, sumándose a movilizaciones similares registradas en otros puntos del país durante la semana.
Horas más tarde, una multitud se reunió frente a un hotel en Minneapolis donde se encontraban agentes federales resguardados. Los manifestantes tocaron tambores y silbatos mientras los agentes, equipados con cascos y toletes, permanecían dentro del edificio. También se reportaron choques entre activistas y fuerzas federales en las inmediaciones del edificio federal utilizado como centro operativo de las redadas en el área metropolitana conocida como las Ciudades Gemelas.
En paralelo, el manejo del caso de Renee Good ha provocado una crisis interna en la fiscalía federal. Al menos cinco fiscales de la oficina del Fiscal de los Estados Unidos en Minnesota han presentado su renuncia, inconformes con la conducción de la investigación por parte del Departamento de Justicia federal, según fuentes cercanas al caso.
La administración Trump determinó rápidamente que el agente de ICE involucrado, Jonathan Ross, actuó de manera adecuada, y atribuyó la responsabilidad del tiroteo a Good y a personas de su entorno. Inicialmente, fiscales federales y estatales acordaron realizar una investigación conjunta, como suele ocurrir en casos que involucran a agentes federales. Sin embargo, autoridades de Minnesota informaron que posteriormente el FBI notificó que la fiscalía federal asumiría el caso de manera exclusiva, excluyendo a las instancias locales.

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