Carolina García: la mexicana que lleva nueve años en París
Carolina García lleva nueve viviendo en París. Su historia no empezó con un sueño europeo, sino por la curiosidad por aprender. Esa inquietud la llevó a vivir en tres países diferentes y la transformó en una mujer que hizo de la migración una forma de vida. En entrevista para Conexión Migrante, nos comenta cómo es que acompaña a cientos de mujeres mediante Migrante y Mucho Más, su proyecto en redes sociales.

De Guadalajara a Canadá: 2006
A los 18 años viajó a Canadá para estudiar inglés. Sus padres la animaron porque querían que hablara otro idioma, pero ese viaje fue mucho más que una oportunidad académica: fue su primera experiencia de independencia.
Regresó a México, estudió Relaciones Internacionales en la Universidad de Guadalajara y entendió que las fronteras no solo se cruzan: también se comprenden.

En 2011, viajó a Corea del Sur para estudiar una especialidad. Era un país que siempre la había fascinado por su idioma y cultura.
Al volver a México, ya no era la misma. Había conocido dos mundos nuevos y empezaba a sentirse más cómoda en el movimiento del mundo que en la quietud de casa.

Francia, el tercer idioma y una nueva vida
En 2013, se mudó a Lyon para aprender francés. Su papá insistía en que sumara otro idioma, aunque ella recuerda entre risas que “no era su fuerte”.
Terminó las lecciones, volvió a México pero no por mucho tiempo, algo dentro de ella ya apuntaba a una vida en el exterior.

Tres años después, consiguió una beca de ProMéxico, un programa que apoyaba a jóvenes con oportunidades laborales en el extranjero y regresó a Francia, pero esta vez para quedarse.
En París, aprendió lo que significa ser una mujer migrante, era un camino solitario. Los recuerdos son lejanos, pero aún se sienten con claridad, buscaba hacer rendir el sueldo; entre la renta, la alimentación adecuada y los gastos cotidianos, logró identificar los mejores “hacks” para sobrevivir en Francia.
Ser tu propia brújula
Al igual que muchas mujeres, y después de estar en tres continentes, no se salvó del síndrome del impostor al llegar a Francia. Dudaba de sus capacidades por no dominar el idioma. Tuvo varios tropiezos laborales: empleos temporales con poco dinero. Y a pesar de que fue bien recibida en Europa, no estaba en casa. Recuerda que en uno de sus empleos, su jefa la apoyaba tomando llamadas porque aún tenía dificultades con el idioma, el día de hoy, esto ya no es un problema.
Estos obstáculos la impulsaron a vencer sus miedos, buscar el cambio y hasta acompañar a otras mujeres que pasan por lo mismo.
Migrante y mucho más
De su experiencia nació Migrante y Mucho Más, un proyecto desde dónde acompaña a mujeres migrantes, que están pasando por lo mismo que ella vivió: llegar a un país sin saber por dónde empezar.
Desde su Instagram y Facebook, comparte consejos para tener un plan de migración, adaptarse, encontrar trabajo y no perder el rumbo. Cada publicación se convierte en un espacio virtual donde muchas mujeres le escriben que se sienten identificadas con su historia.

Además de ver tips en su perfil, puedes tomar talleres y círculos que te acompañan en tu camino como mujer migrante, Carolina piensa que las mujeres migrantes no tienen que atravesar sus procesos en solitario y puedes encontrar un lugar en su comunidad.
Entre todos sus logros, también se dio el tiempo para atender los temas del corazón, se enamoró de un francés y hoy están casados. Asegura que ahora, su hogar está en París.
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