¿El rey Trump?
Rey: Monarca soberano de un reino. Persona, animal o cosa que por su excelencia sobresalen entre los demás de su clase o especie.
En la mente uno puede ponerle rostro a la definición oficial. Yo pienso en Alejandro Magno, Napoleón o Isabel, la católica; a las nuevas generaciones les vienen otras imágenes a la imaginación. No todos tienen coronas y cetros, pero sí mucho poder.
Sus sinónimos, según la Real Academia Española, son monarca, soberano, majestad, señor, príncipe y emperador.
¿En quién pensaste tú?
En Estados Unidos, son millones los que tiemblan de nervios o rabia al pensar en Donald Trump retratado como uno en la historia. Para ellos es un tirano, un prepotente y un dictador. Por eso salen a las calles a marchar en contra de todo lo que representa en esta administración. No son pocos.
En junio fueron cientos de miles; en octubre se multiplicaron y se calcula que fueron siete millones los que participaron en las protestas contra el 47. Eran manifestaciones pacíficas en las que reinaba el color amarillo en señal de resistencia y paz.
La segunda protesta “No Kings” (Sin Reyes) la viví desde lejos, pero me sentí ahí a través de la cobertura de Conecta Arizona. Estoy en Europa por un viaje de trabajo y justo esa noche -día allá- me pilló en Alemania con una memoria histórica muy franca frente a lo que vivimos en Estados Unidos. Mis colegas veían los videos conmigo y les detonaba un trauma colectivo: se parece mucho a aquella época de la que se avergüenzan.
En los televisores de bares, restaurantes y hoteles también estaban las imágenes de cientos de miles marchando en Estados Unidos, en alrededor de 2,700 eventos, en contra de una monarquía política. No entendí los comentarios de los periodistas, pero captaba el “Trump” que masticaban como retahíla en cada oración. Sus gestos lo decían todo. Los titulares también marcaban en mayúscula el apellido del presidente estadounidense y los presentadores ladeaban la cabeza y alzaban los hombros en señal de decepción, derrota o, quizá, pena ajena. Trump es la burla y la amenaza, según la percepción mundial.
¿Es Trump un peligro para la democracia? Los millones que participaron en las demostraciones no violentas lo consideran así. No quieren callarse frente a lo que aseguran es un ataque contra la salud y la migración, por los recortes de programas federales y el cierre de gobierno. Saben que podrían enfrentar represalias, pero aseguran que es un precio que están dispuestos a pagar para salvar lo que queda del país que conocieron.
Mientras, en las redes sociales, tanto el ejecutivo como el vicepresidente se burlaron del movimiento. No hubo una indignación por el comparativo entre el mandatario y un monarca. Al contrario, Trump compartió imágenes creadas por la inteligencia artificial en la que se retrata a sí mismo como rey piloteando un avión en el que lanzaba aguas residuales a los manifestantes. Sentido del humor o desprecio descarado: eso es lo que muchos nos preguntamos.