Mundo errante | Trump y un otoño muy latino
La tarde del miércoles 8 de octubre, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció el inició de una primera fase de negociación rumbo a la paz en Palestina. Conforme a lo planteado por el mandatario estadounidense, Hamas e Israel estarían por comenzar la entrega de rehenes. Una noticia que coloca, nuevamente, a Trump como “el gran pacificador”, pero es también una gran paradoja.
Mientras el presidente norteamericano busca la paz en medio oriente (además de plan de negocios) en su casa sigue ordenando el despliegue de tropas de la Guardia Nacional en diversas ciudades del país del norte. Trump pretende que los efectivos de ese cuerpo federal sirvan para combatir “la anarquía, la delincuencia y fortalecer sus iniciativas de deportación masiva”.
El despliegue de tropas es usado bajo una regulación poco habitual que le permite al presidente en turno desplegar a la Guardia Nacional ante amenazas de “invasión extranjera, rebelión o peligro de rebelión”. Bajo esta lógica, Trump ha ordenado despliegue de tropas en Chicago, Illinois y Portland, Oregón. Ciudades y estados con gobierno demócrata, por cierto.
Con esta movilización de efectivos militares, Trump busca sobre todo apoyar las actividades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Ampliando así, su plan de usar a la Guardia Nacional, tal como lo hizo ya en Los Ángeles y en Washington, DC. En Chicago, la decisión de Trump para enviar al cuerpo federal se da después de protestas contra su política migratorias frente a centros de detención del ICE.El simbolismo de usar a la Guardia Nacional como un soporte de la política anti migrantes va acompañada de otros desplantes de Trump, sobre todo contra la población hispana y latina.
Un ejemplo, los organizadores del Super Bowl anunciaron que el espectáculo de medio tiempo será realizado por el puertorriqueño Bad Bunny. De inmediato, algunos seguidores y funcionarios de Trump cuestionaron la decisión.
Ahora, el propio Trump aludió al tema en una entrevista donde el conductor le cuestionó sobre la decisión de la NFL de proponer a un artista latino, “que odia al ICE” y al que “no le gusta Trump”, ante esto el mandatario norteamericano dijo: “Nunca he oído hablar de él, no sé quién es. No sé por qué lo hacen. Es una locura. Me parece absolutamente ridículo”.
El puertorriqueño Bad Bunny, se presentó en el programa Saturday Night Live y en el monólogo de inicio en inglés satirizó con el rechazó hacia él de la cadena Fox News y luego, en español aseguró que estar en el Super Bowl era un logro de la gente latina que han aportado en el mundo entero y en Estados Unidos, porque la huella de las latinas y los latinos en ese país nadie la podrá borrar. De inmediato, nuevamente en inglés dijo “si no entendieron lo que acabo de decir, tiene 4 meses para aprender español”.
Una semana después de esto, el famoso espectáculo infantil 31 minutos se presentó en los Tiny Desk Concerts de la Radio Pública Nacional (NPR por sus siglas en inglés). “Soy Tulio Triviño y esta es la primera vez en Washington de 31 minutos, que es exactamente el tiempo en que expiran nuestras visas de trabajo por lo que introduciré rápidamente a los latinos urbanos, emergente, hip hop, hermanos brothers” diría uno de sus personajes emblemáticos para abrir boca en un concierto infantil para gente de todas las edades, lleno de guiños y posturas anti-Trump.
Entre canciones el grupo de títeres chileno ofreció un concierto donde aludieron a la persecución y deportación de migrantes, al ser “ilegal” en Estados Unidos y al hablar (y cantar) en español, con espectáculo que ha llegado a 5.5 millones de vistas en You Tube.
Ante las labores del gran pacificador Trump, como el despliegue de tropas para ahuyentar personas migrantes (y otros enemigos del presidente norteamericano) la presencia latina de personajes como Bad Bunny y de espectáculos como 31 minutos resultan más que actos meramente del mundo del espectáculo, se suman a la critica contra la política anti migrante,
contra la censura a comunicadores, cómicos y noticieros, contra la persecución discursiva de los oponentes políticos del republicano Trump.
Mientras Trump planea un fin de semana en Gaza, sueña con una torre Trump en territorio palestino y un premio Nobel, en Estados Unidos las personas latinas alzan la voz, y los cantos, contra la xenofobia, por la libertad y por la igualdad.