No pasarán: hoy quiero ser optimista
Me acuerdo cuando nos parecía imposible que personas comprobadamente abusivas, defraudadoras; mental y emocionalmente desequilibradas, llegaran a ocupar la presidencia de algún país, como no fuera la república del infierno…
Recuerdo la cara de una mujer sentada en La Americana, en Buenos Aires, mirando la TV, donde se anunciaba que Milei, sí, ese rídiculo personaje, iba a ser el presidente de la Argentina. Vergüenza total, la mujer estaba estupefacta, ¿de nada sirvió la enseñanza ejemplar que el pueblo argentino mostró ante el tirano asesino poder fascista en el pasado? Pues no, y la respuesta es mucho más sencilla de lo que pensamos: No hay hambre que resista el manjar encantado de la mentira.
No son las ideologías lo que rige el retorno del fascismo en el mundo, es la pobreza, la miseria cultural, un mundo plano en gustos y sin matices, una sociedad adicta al consumo, a la belleza a modo, que exige el plato repleto tres vecese al día aunque sea de pura porquería.
De esta misma manera intentaron imponernos el genocidio en Gaza, pensando que el argumento de los rehenes secuestrados era suficiente para justificarlo. No quiero decir que no sea una tragedia lo sucedido, no pretendo excusar a nadie. Pero ninguna de estas acciones legitima lo que el Estado de Israel de la mano de sus patrocinadores, Estados, políticos y corporaciones (que financiamos los pueblos del mundo), le han hecho a la humanidad.
Lenta y paulatinamente el pueblo unido de todo el orbe ha hecho un cambio, millones de personas que prefirieron no comer, no cobrar, ser vetados para protestar a favor del derecho del pueblo palestino a su tierra, a su dignidad y a la paz.
Hoy la humanidad decide, a pesar del poder avasallante del imperio del dinero, que los valores éticos de la humanidad no se negocian, que somos uno y somos todos, que otro mundo es posible y que no pasarán. Falta mucho sí, este movimiento debió de ser reactivo y en masa desde el principio, no es fácil despertar, no es fácil quitarse el pan de la boca para dárselo a otro más hambriento, pero existe la ética, y ante el obvio y absoluto abuso nos pudimos dar cuenta que aunque jodidos, todavía podemos levantar el puño y repostear, manifestarnos, una vez más, otra vez, y otra, para recordar que tenemos poder, uno enorme, el poder de la unidad, unidos somos más fuertes, divididos no somos nada.
¡Que viva el pueblo palestino libre! ¡Que viva la humanidad en su diferencia, en su multiplicidad y en el poder que de esa unión emana!
Comentarios (1)
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Así es estamos a punto de ver a la humanidad convertirse en conciencia o en la destrucción por la estupidez humana.