De la cocina de Iztapalapa al anhelo del retorno
El aroma a arroz con papas y “marquesa”, un postre típico venezolano, llena el comedor de un albergue para migrantes en Iztapalapa. Ahí, entre risas fuertes y silencios largos, mujeres venezolanas ocupan su tiempo en la cocina mientras esperan el regreso a casa.
Marilde: resistencia para volver a casa
Marilde, con la cuchara en mano, remueve la comida desde temprano. Su mente regresa a 2019, cuando salió de Venezuela junto a sus hijas Marilyer y Marise, y su nieta. El camino fue duro. La ruta migratoria es algo que jamás repetiría, deja huellas físicas y emocionales, dice.
Aún con la complejidad del trayecto, Marilde se mantiene fuerte cuando tiene que serlo.
—“Como mamá, estoy al frente y … hay que regresar”.
Su hijo y su hermana se entregaron en la frontera cuando Joe Biden aún era presidente de Estados Unidos. Ellos entraron, en cambio, ella decidió a acompañar a sus hijas y nieta, consciente de que cuando hay una menor de edad de por medio, cada paso se da con más precaución. Con la política migratoria de Donald Trump, reconoce que el camino se volvió más difícil.
Hace una semana llegaron a la Casa del Migrante Arcángel San Rafael, tras pasar un año en un refugio en Ciudad Juárez. Ahora esperan un vuelo del programa “Vuelve a la Patria”, que podría salir en septiembre. Planean seguir con el negocio de lavado de autos e iniciar la venta de comida los domingos, para aliviar la resaca de los locales nocturnos.

Yuliana: construyendo objetivos
Yuliana termina de lavar los trastes que se ocuparon para preparar la comida del dia. Solo tiene un mes que llegó al albergue junto a sus dos hijos menores de edad. Antes rentaba un cuarto en Xochimilco, pero el recurso económico ya no alcanzaba. Su esposo está detenido en un centro de ICE en Estados Unidos por una infracción menor, y desde entonces ella está a cargo.

Actualmente trabaja armando aretes. Yuli es una de las migrantes que tenía una cita programada en CBP One, compró boletos de avión y preparó todo para el viaje, pero los planes se detuvieron cuando Trump regresó al poder, y ahora su mirada está en otro rumbo: regularizar su situación migratoria en México y encontrar estabilidad para ver crecer a sus hijos.
