“Somos la Voz”, la banda infantil de California que abraza el son jarocho en la frontera
El grupo Somos la Voz, integrado por menores estadounidenses, cautivó en Tijuana mostrando cómo el son jarocho trasciende fronteras y conecta comunidades.

La noche del 6 de septiembre se celebró la XVII edición del Fandango Fronterizo junto al muro fronterizo de Playas de Tijuana. Entre los participantes destacó el grupo Somos la Voz, integrado por menores de San Diego, California que interpretan son jarocho como forma de identidad cultural y comunitaria.
Este proyecto comunitario, impulsado por la organización Via International, ha mostrado cómo niñas y niños que no dominan el español encuentran en la música tradicional mexicana un espacio de expresión y conexión.
Música fronteriza como identidad cultural
El director del grupo, Luis Castillo, explicó que el inicio fue con un pequeño grupo de niños y hoy son más de ocho integrantes activos en la comunidad.
Comentó que el crecimiento ha sido constante porque la música ha llamado la atención de familias interesadas en fortalecer lazos culturales a través de un estilo profundamente arraigado en Veracruz.
Abundó que la práctica del son jarocho funciona no solo como una enseñanza musical, sino también como un puente que conecta generaciones y comunidades en ambos lados de la frontera.
Dijo que este aspecto ha sido fundamental para que los menores se sientan parte de algo más grande, compartiendo tradiciones mexicanas sin importar su lugar de nacimiento.
“Somos la Voz” y su evolución
Luis Castillo relató que la disciplina fue clave para que el proyecto lograra sostenerse con el paso del tiempo y alcanzar una evolución notable en poco más de un año.
Explicó que al inicio las prácticas se realizaban una vez a la semana, pero el entusiasmo llevó a duplicarlas, consolidando así la calidad musical y el compromiso grupal.
“El siguiente paso es seguirle, abrir más escuelas, expandirla y tener más estudiantes y hacer diferentes niveles de estudiantes y de los que quieran prepararse”, señaló.
Detalló que este avance ha sido posible porque los menores muestran una conexión especial con los instrumentos, eligiendo de manera natural qué papel desempeñar en cada presentación comunitaria.

Espíritu musical en cada integrante
El director mencionó que los niños sienten un vínculo espiritual con la música, que los motiva a tomar la iniciativa para aprender instrumentos y desarrollar habilidades artísticas únicas.
Comentó que esa conexión personal les permitió descubrir afinidad por instrumentos como la jarana, la leona o el jarrito, además de animarse a cantar frente al público.
“Entonces los niños naturalmente están más conectados con el espíritu, entonces pudieron actualizar cuál iban a ser, uno escogió la leona, otro la jarana”, relató.
Castillo abundó que este proceso ha sido natural, pues cada integrante encuentra en la música una manera de reflejar lo que ya llevaban dentro desde antes.
Proyección comunitaria y futuro del grupo
Luis Castillo dijo que el objetivo principal ahora es abrir más espacios de aprendizaje para que niñas y niños interesados puedan unirse a este esfuerzo cultural binacional.
Explicó que las presentaciones en eventos como el Fandango Fronterizo son una plataforma para visibilizar la importancia de preservar tradiciones mexicanas en nuevas generaciones de familias fronterizas.
Comentó que la difusión es esencial, por lo que utilizan redes sociales como Instagram y Facebook a través de las cuentas de Via International y Somos la Voz.
Añadió que esperan consolidar diferentes niveles de enseñanza que permitan a los estudiantes decidir hasta dónde desean comprometerse en su crecimiento artístico y espiritual.

