Cruzando líneas | ¿Trumpistas o republicanos? Quizá los dos, tal vez ninguno
“Pensé que esto no me pasaría a mí”. ¿Ingenuidad? La realidad de lo que viven los latinos en Estados Unidos es muy distinta. Con las manos esposadas y recostados sobre una pared o una patrulla, los hispanos que votaron por Trump se sorprenden de ser víctimas del perfil racial de las autoridades de migración. Son ciudadanos estadounidenses, pero no son rubios ni tienen los ojos claros y algunos tienen ese acento chicano que ha distinguido a sus familias por generaciones. Creían que el haber nacido en Estados Unidos los había blindado del racismo: se equivocaron.
Cada vez son más lo que confiesan su arrepentimiento en voz alta: “De haber sabido, jamás hubiera votado por él”. De hecho, aseguran que no hubieran votado ni por Trump ni por Harris o Biden. Ninguno de los candidatos del 2024 hubiera sido, a su parecer, un buen presidente en 2025. Aun así, se confiesan devotos republicanos.
Ventilan su frustración en las redes sociales después que los videos de sus detenciones se viralizaran por el mundo. No pueden ocultar que “les salió el tiro por la culata”. En el 2026, en las elecciones de medio término, advierten que se desquitarán en las urnas o, de plano, con un ruidoso abstencionismo. Pero no todos lo ven así.
En el sur de Arizona, en el corazón del Condado Pima, hay un salvadoreño que aún le da el voto de confianza al presidente.
Jorge Rivas es un ciudadano naturalizado afiliado al Partido Republicano. Él y su esposa, mexicana, tienen un restaurante de comida latina en Tucsón. En el menú está la popular “MAGA Burguer”, en honor a Trump. Es un establecimiento pequeño, pero lleno de patriotismo: hay banderas de Estados Unidos por todos lados y pancartas de solidaridad con el polémico magnate-presidente; incluso hay un banner que asegura que en ese lugar Trump es admirado y bendecido. Venden camisetas y otros recuerditos con la imagen del 45. Es como si fuera un altar al “engrandecimiento de América”.
La mayoría de los clientes de los Rivas son anglosajones que comulgan con la ideología política de Trump, pero hay muchos hispanos que llegan para apoyar la causa. Justifican a la actual administración a capa y espada. Para ellos casi todo es blanco y negro, y las acciones de esta administración que los incomodan tienen un contexto que no han podido entender, dicen, pero que confían que serán para un bien mayor. En sus camionetas también tienen banderas y calcas en honor al presidente y son “maguistas” de hueso colorado; ellos son primero trumpistas y después republicanos.
Trump ha sacudido al Partido Republicano desde las entrañas, al mismo tiempo que -irónicamente- ha logrado que recupere un poder que no se le había notado desde hace décadas. A pesar del divisionismo dentro de las filas más conservadoras del país, se siente la fuerza. Obama podría haber sido el “deportador en jefe”, pero el magnate republicano es, sin duda, el “polarizador en jefe”, ya que incluso dentro del partido ha puesto a prueba la convicción de todos y sigue ganando.
Maritza L. Félix es una periodista, productora y escritora independiente galardonada con múltiples premios por sus trabajos de investigación periodística. Es la fundadora de Conecta Arizona, la productora del podcast Cruzando Líneas y la coproductora y copresentadora de Comadres al Aire. Es becaria Senior del programa JSK Community Impact de Stanford, The Carter Center, EWA, Fi2W, Listening Post Collective, Poynter y el programa de liderazgo e innovación en periodismo de CUNY, entre otros.