La lucha contra la injusticia y la SCJN
Este 1o de septiembre de 2025 en México, las y los ministros electos de forma democrática mediante voto popular en junio pasado, tomarán protesta de ley ante el Senado de la República, para después instalar oficialmente los trabajos de la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Desde luego que este es un tema de mucho interés para la comunidad migrante, pues no es un simple cambio de funcionarios, sino el inicio de otra forma de ejercer el poder. Desafortunadamente durante años la SCJN se alejó de la lucha contra las injusticias que vivía el Pueblo de México, incluido los migrantes nacionales e internacionales. Todo eso debe cambiar, esa es la expectativa del pueblo que salió a votar y ese es el compromiso que asumieron los funcionarios electos.
Como establece el Artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.”
El pueblo votó por la transformación del poder judicial, cansado de un poder judicial que se aliaba descaradamente con los saqueadores de la nación y que protegían al crimen organizado y de cuello blanco.
La SCJN cumplió 200 años de existencia. En la memoria de las personas está presente los distintos agravios contra el pueblo que la SCJN convalidó, a través de leyes, programas de gobiernos, acciones y omisiones que afectaron el interés nacional y vida de la población en su conjunto, pero en particular contra los más pobres del país. De los 200 años de la SCJN se pueden tener varios ejemplos de cómo no defendió al Pueblo ni protestó contra la represión y violencia de los malos gobiernos, teniendo la matanza del 2 de octubre de 1968 como uno de los más dolorosos ejemplos.
El neoliberalismo en México se dedicó de forma sistemática a destruir las principales instituciones encargadas de garantizar los derechos económicos y sociales de la población: trabajo, salario, salud, educación, vivienda, seguridad, alimentación, cultura, entre otros derechos fundamentales. La SCJN nunca se manifestó contra dicho proyecto de gobierno y en defensa de la gente, además ha protegido en los últimos años a empresarios evasores de impuestos, empresas transnacionales que atentan contra el medio ambiente y que han despojado a pueblos y comunidades de sus territorios. El cambio era urgente e inaplazable.
El combate a la pobreza, no sólo es tarea del poder ejecutivo, tanto el poder legislativo, como el poder judicial tenían y tiene la obligación de impulsar leyes y garantizar su cumplimiento para beneficio de toda la población sin discriminación. Es tiempo de que cumplan con su obligación.
A todo el país le conviene que a la nueva y democráticamente electa SCJN le vaya bien, para que cumpla el sentido de su existencia: garantizar la justicia. Hasta que la justicia se vuelva a sentar entre nosotros, como establece la consigna de lucha de la gente. El Pueblo en ejercicio de su soberanía tomó la decisión de que el poder judicial se transforme y hoy 1 de septiembre comienza dicho proceso.
La nueva SCJN tendrá una composición diversa y plural, con mayoría de mujeres y será presidida por un indígena mixteco, el abogado comunitario Hugo Aguilar Ortiz, quien ha declaró: “Aquí el pensamiento y el corazón no lo va a guiar el poder ni el dinero, sino el servicio al pueblo, el servicio a cada uno de ustedes.” La nueva SCJN buscará la justicia sin formalismos y con un enfoque intercultural.
Mientras en México ocurre esto, la administración Trump sigue atacando la democracia en USA, debilitando al poder judicial (incluso pretendiendo sancionar a jueces del tribunal penal internacional).
Contar con un poder judicial que garantice los derechos humanos es fundamental, como lo están padeciendo miles de migrantes en USA.
Todo eso debe cambiar, por el bien del pueblo de México, de la comunidad migrante y del mundo. Definitivamente es posible construir otra forma de gobernar que responda al interés y bienestar de la gente, en México lo estamos viviendo y falta mucho por construir.