Documentos e idioma, mayores barreras del regreso a clases para migrantes en Tijuana
El regreso a clases en Tijuana expone las principales necesidades de la comunidad migrante: documentos, inscripciones y apoyos lingüísticos.

El próximo regreso a clases en Tijuana representa un reto particular para cientos de familias migrantes que buscan inscribir a sus hijos en distintos niveles educativos.
Durante una sesión informativa organizada por Espacio Migrante, surgieron dudas y preocupaciones sobre documentos, procesos de inscripción y revalidación, principalmente en secundaria y preparatoria, donde las exigencias suelen ser más estrictas.
Documentos incompletos: la primera gran barrera
Una de las principales dificultades que enfrentan las familias migrantes está relacionada con los documentos escolares. Muchos niños llegan sin certificados, actas o comprobantes debido a sus desplazamientos forzados.
Rose Michelle Janvier, integrante de Espacio Migrante, explicó que este tema fue central durante la reunión informativa realizada con el Programa Binacional de Educación Migrante y la Secretaría de Educación.
Las familias preguntaron qué sucede cuando un menor no cuenta con sus papeles de estudios. En esos casos, PROBEM ofrece la opción de exámenes para validar conocimientos adquiridos.
“Las principales dudas fueron qué pasa si los niños no tienen documentos. Muchos salieron huyendo de sus casas y no pudieron recogerlos”, dijo Michelle.
Sin embargo, este proceso no siempre es sencillo. Padres y madres señalaron que la falta de información sobre cómo iniciar los trámites genera confusión y retrasa la inscripción escolar.
Mayores dudas durante el regreso a clases
El regreso a clases concentra las preocupaciones más fuertes en niveles superiores como secundaria, preparatoria y universidad. Ahí se piden certificados previos que no siempre están disponibles para las familias migrantes.
De acuerdo con la experiencia compartida en Espacio Migrante, la secundaria requiere certificado de primaria y la preparatoria exige comprobante de secundaria, lo que complica el proceso para los recién llegados.
Las opciones de revalidación existen, pero muchas veces se desconocen los exámenes que PROBEM ofrece, o bien, los tiempos de inscripción cierran antes de que los migrantes logren regularizarse.
Los casos de rechazo escolar han ocurrido cuando los padres intentan inscribir directamente a sus hijos sin pasar por los procesos oficiales de revalidación establecidos por la autoridad educativa.
“Una señora vino ayer y le negaron la entrada a su niña en la preparatoria porque no había hecho la revalidación en PROBEM”, relató.
El idioma como reto adicional
Además de los documentos, el idioma aparece como una de las dificultades más visibles, especialmente en el caso de estudiantes haitianos que hablan francés o creole como lengua materna.
Durante la reunión informativa se destacó que en PROBEM hay personal capacitado para atender en francés y que incluso los exámenes están disponibles en ese idioma y en español.
Esto representa un apoyo para que los estudiantes haitianos puedan contestar con mayor confianza y no queden en desventaja frente a quienes ya dominan el español.
No obstante, el reto no termina ahí, ya que en el aula los estudiantes enfrentan la barrera lingüística al interactuar con maestros y compañeros, lo que puede generar exclusión.
Por esa razón, Espacio Migrante ha señalado la importancia de fortalecer el acompañamiento lingüístico para que la integración escolar sea real y no quede solo en un trámite formal.
El papel de las instituciones y la organización comunitaria
La participación de instituciones como PROBEM y de la sociedad civil organizada como lo es el caso de Espacio Migrante se ha vuelto esencial para orientar a las familias migrantes en cada inicio del ciclo escolar.
La creación de grupos comunitarios para acompañar inscripciones ha permitido que más familias comprendan los requisitos y eviten rechazos al acudir directamente a escuelas sin la documentación necesaria.
Aunque el camino presenta trabas, la colaboración entre sociedad civil y autoridades educativas ha permitido que poco a poco más niños y jóvenes migrantes ingresen al sistema escolar.
La organización de citas colectivas ante la Secretaría de Educación facilita que se atiendan más casos en menos tiempo y se reduzcan los obstáculos administrativos.
“Queremos que cada niño migrante tenga la oportunidad de estudiar en Tijuana y que ninguna familia se quede sin acceso por falta de información”, concluyó Janvier.
