Mexicano pide la devolución de sus pertenencias tras ser deportado
El caso de Jesús revela cómo la retención de pertenencias tras ser deportado es una situación que a cualquier connacional le puede ocurrir.

Jesús Consuelos Baltazar es un migrante originario del Estado de México que pide la devolución de sus pertenencias tras ser deportado por la frontera de Estados Unidos con Canadá y que hoy está en Tijuana buscando respuestas.
Durante su detención, autoridades estadounidenses confiscaron dinero y dos celulares tras supuestamente estar vinculado con grupos delictivos. Aunque abrió un caso legal, no ha recibido respuesta sobre su devolución.
Un camino migratorio distinto al habitual
Jesús explicó que su entrada a Estados Unidos fue desde Canadá, a donde llegó como turista en 2019. Permaneció tres años antes de cruzar hacia el sur.
Comentó que las condiciones en Canadá lo llevaron a buscar trabajo en jardinería dentro del territorio estadounidense, donde fue arrestado y deportado en marzo de este año.
Relató que al momento de la detención, agentes fronterizos lo acusaron de posibles vínculos con el crimen organizado, motivo por el cual decomisaron sus pertenencias, entre las que se encontraban dos dispositivos celulares y más de 2 mil dólares.
Asimismo, el connacional detalló que su proceso de deportación no fue por una frontera mexicana, sino por Canadá, lo que le dificultó cualquier contacto con autoridades mexicanas al momento de su repatriación.
Después de regresar a Canadá, enfrentó otro proceso de deportación por lo que fue trasladado directamente a la Ciudad de México.
Abundó que la falta de comunicación con ICE durante su detención impidió iniciar el proceso de recuperación de sus pertenencias desde el interior de la prisión.
Devolución de sus pertenencias tras ser deportado, pero ¿Quién responde?
Jesús mencionó que fue tratado como delincuente durante su reclusión en Estados Unidos, sin derecho a comunicación ni acceso al consulado mexicano. Estuvo bajo arresto quince días.
Explicó que dejó un correo electrónico para cualquier notificación oficial sobre sus pertenencias, pero nunca recibió respuesta del gobierno estadounidense ni información clara del caso.
Relató que tras su arribo a México, buscó apoyo en la Embajada de Estados Unidos y en oficinas de Relaciones Exteriores, pero ninguna dependencia ofreció una solución.
Sin embargo, le sugirieron que se acercara a la frontera norte para facilitar el proceso con las autoridades de Estados Unidos, pues sus pertenencias quedaron bajo resguardo en Seattle, Washington.
Por esta razón y por su propia cuenta, Jesús llegó hace casi dos meses a Tijuana, la ciudad fronteriza más cercana al lugar donde se encuentran sus cosas.
“Hasta ahora no me han dicho si me van a regresar mis cosas. Solo asociaciones civiles me han ayudado. El gobierno no ha hecho nada”, afirmó.
Obstáculos para rehacer su vida en Tijuana
Jesús especificó que no piensa quedarse por mucho tiempo en Tijuana ya que quiere rehacer su vida en su ciudad natal, sin embargo necesita generar recursos económicos en tanto obtiene una respuesta
Señaló que encontrar trabajo ha sido complicado, sobre todo por la falta inicial de documentos. Tardó semanas en recuperar su CURP e identificación.
Abundó que algunas gestiones deben hacerse en oficinas externas, como el RFC ante el SAT, y muchas veces sin orientación ni acompañamiento adecuado.
Comentó que los trámites burocráticos han sido largos y costosos, lo que limita sus oportunidades de obtener un empleo estable en la ciudad fronteriza.
Llamado a los gobiernos
Para Jesús es importante reiterar que su intención no es solo recuperar sus pertenencias, sino visibilizar los abusos cometidos durante las deportaciones y la omisión de las autoridades ante estos casos.
Sostuvo que la retención de pertenencias debe ser atendida con protocolos más claros, donde se garanticen los derechos de quienes son expulsados del país vecino, principalmente por que son recursos generados de forma honrada.
Recalcó que durante su detención jamás tuvo acceso a representantes del gobierno mexicano ni a defensores legales, lo que agravó su situación de vulnerabilidad en prisión.
Dijo que las personas deportadas deberían contar con una vía legal para reclamar sus pertenencias, sin tener que migrar nuevamente o permanecer indefinidamente en espera de justicia.
Hoy en día, Jesús sigue con la esperanza de recuperar sus pertenencias, sin embargo abundó que la paciencia se agota y desea regresar pronto a su hogar.

