Crecen las muertes de migrantes bajo la custodia de ICE

Varias personas migrantes han muerto mientras se encontraban bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en distintos centros de detención en Estados Unidos. Las circunstancias de sus fallecimientos han encendido las alarmas entre legisladores, abogados y organizaciones de derechos humanos, que denuncian un patrón de negligencia médica, condiciones indignas y falta de transparencia.
El 25 de abril, Marie Ange Blaise, una mujer haitiana de 44 años, murió mientras se encontraba bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en un centro de detención de Florida.
Blaise fue detenida el 12 de febrero por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en un aeropuerto de Saint Croix, Islas Vírgenes de EE. UU., cuando intentaba abordar un vuelo hacia Charlotte, Carolina del Norte. Luego de recibir una orden de expulsión acelerada, fue trasladada a varias instalaciones: primero a Puerto Rico, luego a Louisiana, y finalmente al Centro de Transición Broward, en Pompano Beach, Florida, donde falleció. La causa de su muerte aún está bajo investigación.
Su caso generó preocupación a nivel federal. La congresista Sheila Cherfilus-McCormick visitó el centro de Broward días después del fallecimiento y denunció lo que calificó como un sistema fallido. “No vi ninguna prueba de que se brindara atención médica adecuada”, declaró en un comunicado. Aseguró además que en el centro hay un solo médico para más de 500 personas detenidas.
Otro caso alarmante es el de Nhon Ngoc Nguyen, un ciudadano vietnamita de 55 años, quien murió el 16 de abril en El Paso, Texas. Había sido arrestado en febrero y, desde entonces, fue trasladado en múltiples ocasiones entre el centro de detención y hospitales de la zona. Según su abogado, falleció por neumonía y demencia, aunque antes de ser detenido no presentaba enfermedades pulmonares. Su familia, que desconocía su paradero durante semanas, responsabiliza a ICE por no haber proporcionado atención adecuada. “La muerte de Nhon pudo haberse evitado”, afirmó su abogado.
En Miami, el hondureño Genry Ruiz Guillén, de 29 años, también perdió la vida bajo custodia de ICE. Estaba detenido en el Centro Krome North, donde durante meses presentó convulsiones, mareos y confusión. El 23 de enero, tras sufrir dificultad respiratoria, el personal intentó reanimarlo, sin éxito. Un informe médico indica que sufría trastornos sanguíneos, musculares y un síndrome neuropsiquiátrico.
En el mismo centro murió, el 20 de febrero, Maksym Chernyak, un ciudadano ucraniano de 44 años. Sufrió un derrame cerebral y fue trasladado a un hospital, donde falleció. Su esposa relató que antes de enfermarse se había quejado del frío extremo, el hacinamiento y las malas condiciones del lugar. Krome North ha sido objeto de numerosas denuncias por parte de organizaciones como la ACLU, que documentan condiciones insalubres, falta de atención médica y abusos recurrentes.
También en abril, el 8, fue encontrado sin vida Brayan Rayo-Garzón, un joven colombiano de 21 años que estaba recluido en la Cárcel del Condado de Phelps, en Rolla, Misuri. Aunque no se ha confirmado oficialmente la causa del fallecimiento, su madre cree que fue empujado al suicidio por la presión y el trato recibido. “No tenía razones para quitarse la vida. Era un joven sano”, declaró a la Radio Pública de St. Louis.
En Puerto Rico, Juan Alexis Tineo-Martínez, ciudadano dominicano de 44 años, murió apenas dos días después de ser detenido. Había sido interceptado en una embarcación sospechosa de contrabando. ICE informó que Tineo-Martínez se quejó de un fuerte dolor en la pierna, por lo que fue trasladado al hospital, donde falleció poco después. La causa oficial de muerte aún no ha sido determinada.
El primer caso reportado del año fue el de Serawit Gezahegn Dejene, un hombre etíope de 45 años, quien murió el 29 de enero en el Centro de Detención Eloy, en Arizona. Ingresó bajo custodia en agosto de 2024. En sus últimas semanas, fue diagnosticado con múltiples condiciones graves: neumonía, sepsis, linfoma con metástasis pulmonar, tuberculosis y un accidente cerebrovascular. Estaba conectado a un respirador cuando falleció.
Uno de los casos más recientes fue el del mexicano Jesús Molina Veya, de 45 años, murió el pasado 7 de junio en el Hospital Phoebe Sumter de Americus, Georgia, tras haber sido hallado inconsciente con una cuerda alrededor del cuello en el Centro de Detención de Stewart, ubicado en Lumpkin, según informó Lindsay Williams, portavoz de ICE en Atlanta, a la agencia EFE. El migrante había sido trasladado previamente desde la prisión estatal de Jackson y, según confirmó la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, no se notificó a las autoridades consulares mexicanas debido a que el hombre proporcionó un nombre y una nacionalidad falsos al momento de su detención.
Isidro Pérez, un ciudadano cubano de 75 años que había vivido en Estados Unidos durante seis décadas, fue detenido por agentes de ICE el 5 de junio y trasladado al día siguiente al Centro de Detención de Krome, en el suroeste de Miami. Su expareja, María Adanéz, de 82 años, relató que recibió la noticia de su arresto a través de un exyerno y, poco después, una llamada de las autoridades solicitando información sobre el estado de salud de Pérez. “Les dije de los infartos, los tres cateterismos que le habían hecho”, explicó. Durante su reclusión, Pérez logró comunicarse con Adanéz en varias ocasiones. Le contó que estaba “muriéndose de frío” en un área conocida como “la nevera”, que dormía en el piso, que no recibía sus medicamentos y que, pese a solicitar atención médica, debía esperar debido al hacinamiento. El 17 de junio fue finalmente hospitalizado y dado de alta ocho días después. Sin embargo, al día siguiente volvió a quejarse de dolores y fue trasladado al hospital de Kendall, donde falleció, según confirmó ICE en un comunicado oficial.
Pese a las denuncias, ICE asegura que todos sus centros operan bajo estándares que garantizan un trato “humano y seguro” para las personas detenidas. “Estas acusaciones no se ajustan a las políticas, prácticas y estándares de atención del ICE”, aseguró la agencia en respuesta a los señalamientos.
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