Denle una oportunidad a la paz
Nadie votó por la guerra, porque nadie en su sano juicio está a favor de la guerra. Si algo nos ha enseñado la historia de la humanidad es que la guerra sólo trae beneficios y ganancias a los empresarios que la promueven, mientras que a la mayoría de la población le trae sufrimiento y daños de larga duración. No es racional estar a favor de la guerra.
Se trata, además, de una traición más, ya que durante la campaña presidencial Trump hizo el ofrecimiento de que se acabaría rápido con los conflictos existentes y que no habría intervenciones militares en latitudes remotas (en crítica a sus antecesores), lo cual no está cumpliendo.
Las diversas manifestaciones que se han organizado a lo largo y ancho de los EU han tenido como eje central la inconformidad creciente por la arbitrariedad de las deportaciones encabezadas por el ICE. Han llegado a ser más de 5 millones de personas las que han salido a las calles (de acuerdo a algunos medios). En dichas manifestaciones también había la exigencia de que fuera el diálogo y la negociación los mecanismos para la solución de las diferencias con la población, es decir, la cultura de la paz y la no violencia. Seguramente también habrá manifestaciones que clamen: “no en nuestro nombre” en oposición a la guerra.
De acuerdo con estadísticas recientes, la naturalización por medio del servicio militar es una opción que muchos migrantes han tomado, con una destacada participación latina. Por tanto, el tema de los conflictos armados es un tema de interés para la comunidad migrante, ya que si bien no existen cifras precisas sobre la participación de la comunidad migrante en el ejército de los EU, se sabe que son miles.
Cabe hacerse la pregunta de si en esta ocasión se limitará la participación de los miles de soldados de origen migrante en los conflictos por su origen migrante, o como en otras ocasiones, se contará con el importante aporte de la comunidad migrante a todas las áreas de la vida social de los EU, cabe exigir que haya un reconocimiento a la forma en que la comunidad migrante se ha integrado para apoyar al gobierno y sociedad norteamericana.
Pero también cabe señalar que la guerra no puede ser la forma en que la humanidad solucione los conflictos. Optar por la guerra es negar la razón y el diálogo. Los EU tienen una deuda con sus veteranos y deudos de los conflictos armados a los que han arrastrado a su población, entre los que también se encuentran también veteranos y deudos migrantes, tanto por las secuelas que les quedan y que requieren atención integral en materia de salud, como por las opciones de vida que deberían tener al regresar a sus hogares para tratar de seguir con su vida, no es menor la queja de los veteranos sobre que no encuentran empleo y opciones para integrarse a la vida civil.
Como dice la canción de John Lennon: “All we are saying, Is: Give peace a chance”. Las naciones y los pueblos claman por esa oportunidad para la paz. Es una minoría la que está a favor de la guerra. La inmensa mayoría de la población mundial tiene la convicción de que la guerra es el peor de los futuros posibles para la humanidad.
La democracia es precisamente la forma de gobierno que toma en cuenta el sentir de la población para la decisión sobre su forma de gobierno, por lo que sus expresiones, a través de las elecciones y las manifestaciones pacíficas, deberían ser tomadas en cuenta. La población norteamericana, incluida la población migrante, está a favor de la paz y el mantenimiento de las instituciones civiles. No hay duda de ello. Es preocupante que continúe el debilitamiento de las instituciones democráticas, las leyes y los derechos sociales en EU, por quien debería ser su principal defensor que es el ejecutivo federal. Nadie votó por la guerra, y aún hay tiempo para apostar por la paz. Es muy importante escuchar la voz de la niñez y los jóvenes de todo el mundo.