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Liliana Osorio, la madre mexicana que busca recuperar a sus hijos tras vivir abuso por ser indocumentada en Estados Unidos

Liliana Osorio vive separada de sus hijos. Desde Tijuana, lucha cada día por volver a abrazarlos y reunir a su familia.

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Liliana Osorio es una madre mexicana que busca recuperar a sus hijos tras vivir violencia doméstica y abuso al ser indocumentada en Estados Unidos sin protección alguna.

En 2016 huyó de la casa de su esposo para salvar su vida y la de sus tres hijos, enfrentando riesgos y retos impensables.

Violencia y abuso por ser indocumentada en Estados Unidos

Liliana Osorio comentó que no vivió el sueño americano porque vivía encerrada en una casa, sometida a maltrato constante de su esposo.

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Abundó que pasó años encerrada sin internet ni vida social, completamente dependiente de su esposo para cubrir sus necesidades básicas y atada sin libertad alguna.

“Digamos que no viví el sueño americano, yo literalmente me salí en el 2016 porque él me quiso matar,” relató Liliana Osorio.

Recordó que, al no tener documentos, no podía denunciar abusos ni buscar ayuda; la vulnerabilidad la dejó expuesta y sola frente al maltrato diario.

El uso de su estatus migratorio para retener a Liliana

Comentó que su esposo negó siempre ayudarla con documentos, pues le aseguró que tardaría diez años en poder solicitar un perdón migratorio ante las autoridades.

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Ella abundó que durante años vivieron encerrados en su casa, sin internet ni teléfono propio, totalmente dependientes de él para cualquier trámite importante.

Comentó que el esposo controlaba cada salida, exigía acompañarla y revisaba sus bolsos para evitar que ella buscara ayuda externa o contactara a sus familiares.

Explicó que esta manipulación legal y emocional la mantenía aislada y atada al abuso, sin entender sus derechos ni opciones por carecer de estatus legal.

“Me dijo que tenía que esperar diez años para poder solicitar un perdón y así regularizar completamente mi situación migratoria en Estados Unidos.”

Cómo huyó de la casa de su esposo

Liliana Osorio contó que no tenía dinero para huir, por lo que colocó anuncios en el parqueadero de trailas para recolectar doscientos dólares urgentes y necesarios.

Ante la constante violencia que vivió tuvo que mantener escondido su boleto para viajar a México.

Lamentó que cuando era agredida, la policía le señaló que al no contar con documentos, ella debía ser detenida en lugar de su pareja.

Sin embargo en una segunda situación tras la llamada de su hija de 6 años al 9-1-1, el sheriff que atendió el llamado la canalizó a un albergue.

Es fue el primer paso camino a recuperar su libertad lejos del padre de sus hijos.

Empezando en México

Liliana detalló que al llegar a Nayarit, empezó a trabajar con salarios bajos, mientras ella trabajaba, mantenía a sus hijos durmiendo en la gasolinera en la que laboraba.

Abundó que el trabajo fue duro y sacrificó su descanso, mientras sus hijos enfrentaban el rechazo por hablar inglés y vivir entre dos culturas.

Su hija mayor sufrió bullying en la escuela por ser diferente, lo que marcó la difícil adaptación en un país nuevo y extraño para ellos.

“Mi hija fue encerrada en el baño, la escupieron y le tiraron piedras solo porque hablaba inglés; fue muy duro para toda la familia,” relató Liliana.

La desaparición que cambió todo

Liliana relató que en 2019, su hermana fue secuestrada en su casa por hombres armados, dejando a la familia en miedo e incertidumbre total.

Los agresores llegaron silenciosamente, exigieron pertenencias y luego se llevaron a su hermana y a su novio sin dejar rastro ni explicación.

Abundó que no supieron nada de ellos y sospechan que fue el cártel de Jalisco, lo que aumentó el temor en toda la familia y la comunidad.

“Llegaron tres hombres armados a la casa, se llevaron a mi hermana y a su novio; no sabemos dónde están ni qué les pasó”.

Escapar de la violencia, ahora en México

Entre lágrimas, Liliana comentó que sus hijos ahora no viven con ella, pues decidió que debían regresar a Estados Unidos ante amenazas y violencia que los ponía en peligro constante.

Para sus hijos, el caminar diariamente largas distancias a la escuela y ser seguidos por personas desconocidas generó miedo y la decisión de mudarse de nuevo.

Comentó que la familia vivió meses de incertidumbre con llamadas amenazantes, obligándola a actuar rápido para proteger a sus hijos y salvaguardar sus vidas.

“Recibimos llamadas diciendo que nos tenían ubicados y que éramos las siguientes; tuve que venirme en autobús con mis hijos para protegerlos,” explicó la madre de familia.

Viajó a Tijuana con sus hijos usando identidades falsas para evitar ser detectada y asegurar su seguridad ante los peligros que enfrentaban.

Pedir auxilio a Estados Unidos quedó en el intento

Llegando a Tijuana, Liliana Osorio se alojó en un hotel con sus hijos, quienes preguntaban asustados qué harían y adónde irían sin planes claros definitivos.

Liliana explicó que tras hablar con la abuela paterna de sus hijos, se presentó en la garita con sus hijos, explicando su situación. Sin embargo, los agentes migratorios fueron groseros y despectivos.

También abundó que acudió al consulado estadounidense, donde le negaron la entrada. El personal de seguridad la obligó a borrar fotos y no ofreció información adecuada.

“Sin papeles, yo no podía pasar; mis hijos lloraban y su única opción fue dejarlos ir con su abuela, aunque me destrozó totalmente.”

Una vida de regreso en Arkansas

Liliana Osorio decidió confiar sus hijos a su suegra y organizar su regreso inmediato seguro.

Detalló que su ex esposo reapareció tras años de ausencia enviando mensajes amenazantes a través de múltiples cuentas en redes sociales, provocando angustia constante.

Por otra parte, Liliana destacó que él sigue usando los fondos de beneficios por discapacidad del matrimonio para presionarla económicamente y mantener control sobre su vida cotidiana y decisiones.

Abundó que su ex esposo llegó a presentarse en la iglesia a la que sus hijos acudían, causando crisis en sus hijos y reviviendo el temor que creían ya superado.

A raíz de la reaparición de su ex pareja y la indiferencia de los abuelos de los menores, los hijos de Liliana se encuentran bajo el resguardo de su hijastro, joven que se mantiene en constante comunicación con ella.

Además, el medio hermano de los hijos de Liliana se encarga inició un proceso legal para evitar que su padre se acerque a los tres menores.

La primera corte será celebrada este 11 de junio lo cual genera incertidumbre en la madre de familia.

Liliana lucha contra la burocracia y la incertidumbre para lograr la reunificación familia

Liliana ha intentado ingresar de forma regular a Estados Unidos, al usar CBP One y acudir consulado para gestionar el retorno de sus hijos, pero las vías legales se han cerrado inútilmente.

Abundó que pagó a un coyote prometiendo que por 20 mil pesos lograría cruzar la frontera, pero fue estafada junto a otra migrante y perdió los ahorros destinados a su reencuentro familiar.

Expuso que el sistema fronterizo carece de humanidad, pues le negaron información y trato digno al presentarse con sus hijos en la garita oficial correspondiente.

Abundó que, pese al peligro creciente para sus tres hijos, regresar a Estados Unidos no es una opción segura para ella como madre desesperada por recuperar a sus hijos.

“Buscar la forma de cruzar no es opción: Estados Unidos no garantiza seguridad para mis hijos ni respeto a mi calidad de madre,” dijo Liliana.

De momento, solo le queda esperar por una respuesta favorable para volver a estar con sus hijos ya sea de aquel o de este lado de la frontera.

Autor(a)

Vivo en la frontera México y Estados Unidos. Mujer de 35 años, estudié Ciencias de la Comunicación y llevo cinco años en el periodismo abordando temas como migración, cultura y derechos humanos. En otra de mis facetas, busco contribuir al registro periodístico de la escena musical independiente que se gesta en Tijuana.

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