¡El pueblo unido, jamás será vencido!
Solo el pueblo puede salvar al pueblo
En días recientes en las calles de Los Ángeles se escuchó un grito colectivo que nos regresa la esperanza, pues es una evidencia clara de que la indiferencia no está ganado, por el contrario, todavía hay un gran número de personas dispuestas a defender los derechos humanos que implica todo régimen democrático: ¡El pueblo unido, jamás será vencido!
El pueblo trabajador es el que sale a las calles, el pueblo trabajador norteamericano compuesto por personas de nacionalidades distintas, incluidos ciudadanos norteamericanos. Una característica común es que son personas que saben trabajar ya que nada se les ha dado de manera gratuita, han tendido que luchar por todo. Los valores del pueblo trabajador son: trabajar incansablemente, cumplir con la familia, pagar las cuentas, hacer todos los sacrificios necesarios para que hijas e hijos estudien, ahorrar, respetar las leyes y pagar sus impuestos. Los trabajadores migrantes en EU hacen un gran aporte a la
economía, lo hacen bien y con mucho entusiasmo. Aporte económico y cultural también.
El pueblo trabajador sale a las calles en defensa de la democracia frente a las decisiones autoritarias de un puñado de ricos que se han adueñado del gobierno de EU. En las calles se están enfrentando dos visiones de cómo hacer las cosas y el rumbo del país. La protesta del pueblo es contra la injusticia.
En el pasado proceso electoral en el que se eligió al poder ejecutivo se pasó por alto, dando una oportunidad, a los candidatos con acusaciones judiciales, criminales, que incluso han sido encontrados culpables, porque habían ofrecido que las cosas iban a mejorar, pero eso no ha ocurrido, al contrario, las cosas han empeorado para el pueblo trabajador. La traición se ha consumado. Pero no es extraño, porque los ricos no están acostumbrados al trabajo duro para sacar adelante al país, solo les interesa aumentar sus ganancias a toda costa, aunque en el proceso se lleven entre los pies a toda la población. Quizá de ahí su desprecio por la educación que también quisieran que se les diera no por el mérito sino por el simple hecho de su dinero.
Mientras los dueños de las empresas cercanas al ejecutivo en EU se han seguido enriqueciendo, el pueblo trabajador empieza a resentir en su economía cotidiana los efectos de la errores de la política de Trump. El presidente de EU no cuenta con el respaldo popular (y quizá pronto tampoco contará con el respaldo de los grandes empresarios).
La historia nos ha enseñado que cuando los gobiernos carecen de legitimidad recurren a la represión contra el pueblo y cualquier protesta, así comienzan las dictaduras, pareciera que en EU es lo que se va a presentar. En las imágenes que circulan ya por todo el mundo, no deja una buena impresión que los funcionarios del ICE oculten su rostro, pues pareciera que su actuar no es apego a las leyes, pero más importantes, a los derechos humanos. Se cierne una gran amenaza a los derechos civiles en EU, derechos por los que el pueblo trabajador luchó tanto, luchó siempre.
En efecto, solo el pueblo puede salvar al pueblo, y estas protestan son el presagio de numerosas acciones organizadas para proteger los derechos humanos.
En días pasados también pudimos ver numerosos videos de las graduaciones de estudiantes en EU, generación 2025, provenientes de “down the street, across the country and around the world, just as it should be” (como dijo el Presidente de Harvard), en donde destaca la enorme presencia migrante, quienes en el futuro tendrán la oportunidad de ocupar puestos de poder y actuar de forma ética, para cambiar las cosas en el país.
Hay que estar muy atentos, alertas y críticos, porque como acaba de decir hace unos días Bruce Springsteen sobre la mayoría de los representantes electos: “No les preocupa ni tienen idea de lo que significa ser profundamente estadounidenses” frente al daño que se le está haciendo a los derechos civiles y a la democracia. Ciertamente, no es tiempo para ser indiferente.