Enganchados
Generalmente, por una cantidad y tipo de esfuerzo en una labor determinada se recibe una recompensa, pago o gratificación. Por ejemplo, si camino 30 minutos quemo 100 calorías, si recolecto jitomate, me pagan 15 pesos por cubeta, si estudio arduamente, me levanto temprano y hago mis tareas tendré un certificado de estudios, el mundo es claro y predecible cuando se trata de la ecuación esfuerzo-resultado.
Hasta que llegó la nefastísima RECOMPENSA ALEATORIA. Pero ¿qué es eso? Pues nada más y nada menos que el principio conductual con el que funcionan los juegos de azar para enganchar a la gente en una de las adicciones más lacerantes. La recompensa aleatoria se refiere a que no existe un patrón determinado para obtener la gratificación, esta es aleatoria y no depende del esfuerzo o la perseverancia del sujeto. Al recibir la gratificación, llámese premio, atención afectiva, etcétera, el individuo se emociona, se distiende, digamos que todo es como debería de ser. Pero cuando el sujeto por el mismo esfuerzo, trabajo o acercamiento busca otra vez recibir respuesta para avanzar dentro de un patrón que proporciona certeza y confianza, y, con ello, la posibilidad de desarrollarse; y no recibe la recompensa, comienza a generar conductas erráticas, obsesivas, y estas actitudes aplican tanto para quien juega un video juego o quien busca entablar una relación con otra persona.
Seguir un patrón, un conjunto de normas, quiere decir que existe entre las personas una conversación, una fluidez para ello, y entre el individuo y otras relaciones como un trabajo, un juego, etcétera, también. En muchos casos lo predecible es la base en que la creatividad encuentra la posibilidad de un encuentro evolutivo. Cuando voy en el metro observo con pasmo que casi nadie guarda su celular, todos van conectados a la desconexión con lo real, con lo que está sucediendo, señoras mayores se sostienen con una mano del tubo y con otra sujetan y manipulan el celular. Otras van untándose con frenesí maquillajes y rubores, en fin, la Babel al revés, la abstracción en una ilusión tremenda.
Resulta que esta adicción que genera la Recompensa aleatoria es la base con que algunos reels, historias, videojuegos y seductor@s trasnochados enganchan a la gente en una adicción que lentamente va robando la paz y la autonomía. La invitación es a desconectarse, una vez más, habitar el presente. Me ha pasado que comienzo a ver un reel que en apariencia es interesante pero que no satisface mi necesidad de información, muchas de las veces es información que no tiene ningún sustento, y luego viene otro pero diferente, y luego otro más… Cuando me percato ha pasado un buen rato y aunque no me quedé con nada sí perdí tiempo y concentración,