Dignidad ciudadana frente a la desvergüenza
EU está provocando mucha desconfianza y está atentando contra la certeza jurídica, ¿Quién va a confiar ahora en las autoridades migratorias?

Una gran lección de dignidad nos ha dejado un niño en San Antonio Texas, cuando de forma vergonzosa agentes migratorios del ICE detuvieron a su madre quien había asistido de forma voluntaria a su audiencia en la corte de inmigración; con gran valentía le decía: ¡Mamá tranquila, yo estoy aquí!
A este niño le tocó en carne propia lo que se ha señalado por parte de muchas organizaciones defensoras de derechos humanos: no se están respetando las leyes ni se está siguiendo el debido proceso. El gobierno norteamericano está incurriendo en prácticas autoritarias y contrarias a la democracia con los operativos de deportación y el mundo lo está presenciando. La forma en que se visten los agentes del ICE lejos de parecer muestra de profesionalismo lo que muestran es el una cultura de la violencia y de uso desproporcionado de la fuerza contra personas (civiles) indefensos. Muy mal precedente.
En efecto, vergüenza les debería de dar a todos aquellos que apoyaron y apoyan este tipo de acciones de gobierno, que no son propias de la democracia sino de los gobiernos autoritarios y fascistas. Y así se los gritaron ciudadanos norteamericanos en San Diego (¡shame!) ante el operativo del ICE en dos restaurantes. Frente a la dignidad de los ciudadanos, la respuesta autoritaria fue que les arrojaron artefactos disuasivos.
Tales acontecimientos tienen un componente común que es muy importante destacar: la dignidad humana debería ser el límite ineludible de todo gobierno o agrupación humana. A cualquier ciudadano del mundo le asiste la razón cuando defiende la dignidad humana, los derechos humanos y la cultura de la paz y la no violencia. La soberanía radica
esencialmente y fundamentalmente en el pueblo, y este tiene en todo momento el derecho de cambiar o modificar su forma de gobierno (en México lo aprendemos desde la educación primaria). Para los padres fundadores de los EU esto se traduce en que el gobierno debe ser del pueblo, para el pueblo y por el pueblo. Seguramente estaremos viendo cada vez más manifestaciones de parte de los ciudadanos estadounidenses en favor de los migrantes, de ellos mismos y de los derechos que consagra su democracia.
Hace mucha falta la acción ciudadana en defensa de los migrantes, los derechos humanos y la democracia, sobre todo en estos tiempos en que se están usando los tribunales migratorios para tender emboscadas a los migrantes que buscan de forma ordenada, pacífica y honesta regularizar o aclarar su situación migratoria.
Esta manera de actuar de parte de la actual administración de los EU está provocando mucha desconfianza y está atentando contra la certeza jurídica, ¿Quién va a confiar ahora en las autoridades migratorias? Para todo gobierno democrático es muy importante garantizar el marco legal y sobre todo de justicia para sus ciudadanos y para todos los seres humanos del mundo. Durante años se vendió la idea de que los EU eran el lugar en que las leyes se respetaban de manera estricta (por lo menos en su territorio), pero ahora con las acciones del gobierno del presidente Trump eso está cambiando y no para bien. Resulta
vergonzoso.
Además de la protesta pública, también es muy importante que los ciudadanos norteamericanos (y hay muchos de origen latino), deben emprender una defensa organizada, pacífica y humanista de los derechos humanos que el sistema legal estadounidense contempla, así como defender todo el sistema de protección social de la población. De lo contrario cada vez se atentará más contra las leyes y los derechos humanos, como está pasando con la educación (el ejemplo contundente es lo que está padeciendo la Universidad de Harvard).
Esperemos que escuchemos a más ciudadanos repetir: ¡Migrante tranquila/o, yo estoy aquí! Porque con ello también están defendiendo sus propios derechos humanos y a la tradición democrática de los EU. Ojalá que pronto empecemos a escuchar el grito a todo pulmón de DIGNIDAD (¡dignity!) como respuesta a las acciones de gobierno. Estamos a tiempo (mantengamos la esperanza). Como dice la clásica canción latinoamericana: “solo le pido a Dios… que el futuro no me sea indiferente”.