Migrar siendo mujer: violencia, rechazo y resistencia
Durante el Encuentro Nacional de Investigación Social, Migración y las Fronteras de México, organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) el pasado 14 de mayo, se denunciaron las violencias estructurales implícitas en el hecho de migrar siendo mujer. La hermana María Magdalena Silva, más conocida como hermana Magda, directora de CAFEMIN, una casa de acogida, formación y empoderamiento de las mujeres, denunció cómo las múltiples formas de violencia marcan el tránsito y llegada a los países de destino de las mujeres migrantes.
Las mujeres además de sufrir el acoso, trata y sexualización, se enfrentan a la exclusión institucional y el rechazo social. De ahí que la Hermana Magda relatara cómo su organización ha tenido que asistir partos porque los hospitales se niegan a recibir mujeres migrantes o cómo alrededor del 90% de las mujeres recibidas en CAFEMIN, han sido víctimas de algún tipo de violencia en sus países de origen o trayectos. Igualmente, la investigadora Graciela Martínez Arce del CISAN-UNAM comentó la manera en la que las mujeres Trabajadores Agrícolas Temporales mexicanas en Canadá, solo son contratadas si son madres solteras o no están embarazadas.
Lo anterior llamó a pensar en la urgente necesidad de cuestionar las políticas migratorias hacia las mujeres, la violencia constitutiva del sistema de control migratorio, así como las violencias en contra de personas no binarias y comunidades racializadas.

Salir ya no es por el sueño americano
Por su parte, Raúl Caporal fundador de Casa Frida reportó suspensiones en su financiamiento, tras la política anti-LGBTIQ+ del nuevo gobierno de Donald Trump. Al mismo tiempo que alertó que esta población sale de su país de origen no por el denominado “sueño americano”, sino por cuestiones de supervivencia ante las terapias de conversión, crimen organizado y gobiernos que fomentan el odio.
La hermana María Magdalena Silva, Graciela Martínez Zalce y Raúl Caporal llamaron a repensar la protección de las movilidades humanas desde un enfoque interseccional que haga visibles a quienes históricamente han quedado fuera de la narrativa oficial. Las mujeres y población LGBTIQ+ enfrentan los impactos diferenciados de la migración, por lo que garantizar su atención médica, inserción laboral y acompañamiento psicosocial, es fundamental para su integración local.
En este contexto, se mencionó que según Naciones Unidas, alrededor del 48 % de la población migrante mundial corresponde a mujeres, lo que concuerda con lo indicado por la directora de CAFEMIN, quien alertó que el 80 % de las 20.000 personas atendidas por su albergue desde 2012, han sido mujeres acompañadas de sus hijos, muchas de ellas haitianas, venezolanas y afganas varadas en campamentos de la Ciudad de México.
