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OPINIÓN | 2022: un año de políticas migratorias que apuestan al desgaste de las personas

La respuesta de los gobiernos de Estados Unidos y México fueron políticas migratorias de contención con impactos directos en las vidas de las personas.

En 2022, por diversos medios se reportó sobre el aumento en el número de personas migrantes y con necesidades de protección internacional en México; muchas de ellas familias, tratando de escapar de la violencia y buscando mejores condiciones de vida. La respuesta de los gobiernos de Estados Unidos y México fueron políticas migratorias de contención con impactos directos en las vidas de las personas, no solamente en territorio estadounidense y en las fronteras, sino también en toda la región, desde Canadá hasta Argentina. 

En junio de 2022, 22 países firmaron la Declaración sobre Migración y Protección de Los Ángeles, en el contexto de la IX Cumbre de las Américas, donde se comprometieron a cooperar regionalmente para la protección y mayores formas de migración regular, pero hasta ahora lo que tenemos es una mayor colaboración en mecanismos de contención migratoria, incluyendo restricciones a la libertad de movimiento a través de regímenes de visas para nacionales de Cuba, Haití y Venezuela a países donde antes podían entrar como turistas, sin una visa.   

Las restricciones han demostrado una y otra vez que fuerzan a las personas a tomar rutas más peligrosas y fomentan el tráfico de personas.

Por ejemplo, en enero de 2022, México implementó el requisito de visa para personas venezolanas, y en los siguientes meses los números de personas de Venezuela cruzando vía terrestres por la frontera sur –muchas de las cuales cruzaron previamente por 7 países, porque ya no podían tomar un avión- empezaron a subir. La medida “funciona” en el corto plazo, pero las rutas cambian y las personas siguen llegando. 

Otras acciones recientes de contención incluyen el requisito de mostrar un documento migratorio vigente para comprar un boleto de autobús (convirtiendo a las empresas de autobuses en autoridades migratorias), documento otorgado por el Instituto Nacional de Migración (INM) con un sello que restringe su validez a la entidad emisora (por ejemplo, si se emite en Oaxaca, solo es válido en ese estado); las revisiones migratorias dentro de los aeropuertos en vuelos domésticos donde agentes de migración detiene a personas con documentos de turista vigentes y válidos, si éstos van hacia la frontera; y oficios de salida que estipulan que la persona tiene que salir por la frontera sur -incluso en algunos casos rayando en lo absurdo pues el oficio es de salida por el sur y el oficio fue emitido en algún estado del norte y solo es válido para el estado donde se emitió. El INM inventa tantas medidas irregulares para entorpecer la circulación a las personas migrantes que necesitaríamos un grupo de litigantes de la capacidad del Estadio Azteca para cada caso. Imaginamos que ese es un poco el objetivo de migración. 

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Si las personas no tienen formas “regulares” de moverse, los traficantes ofrecen opciones de viaje.

Aparte de moverse encima de los trenes, se pudo registrar una serie de accidentes provocados por autoridades que perseguían a supuestos traficantes que transportaban a personas en camiones por las carreteras del país. Aparte de los dos grandes incidentes –en Chiapas en diciembre de 2021 donde murieron 55 personas migrantes, y en Texas en julio de 2022, donde se asfixiaron 53, a lo largo del año hemos monitoreado accidentes que ocurren porque las autoridades persiguen a personas que sospechan estar escondiendo a seres humanos.

En un monitoreo informal de medios contamos 30 accidentes entre enero y noviembre de 2022, en los que 368 personas migrantes resultaron lesionadas y 73 murieron al tratar de tránsitar por el país, porque las autoridades no les permiten comprar un boleto de autobús y viajar con menos peligros, a pesar de que la mayoría son personas huyendo de la violencia o situaciones graves de violaciones de derechos humanos en sus países de origen.

La mayoría de las persecuciones que acabaron en accidentes mortales ocurrieron en Chiapas, Veracruz y Oaxaca, los estados con mayor número de revisiones migratorias y medidas de contención en el país. Fallecieron personas de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Cuba, Haití, y Venezuela principalmente, países con situaciones reconocidas de violencia, violaciones de derechos, y pobreza.

En 2021, cuando las personas de nacionalidad venezolana podían entrar a México como turistas sin visa, no las veíamos en estos tipos de accidentes porque no tenían que contratar a traficantes. Quizá esto no sea una investigación científica, pero es una observación sustentada de la forma en que las políticas migratorias matan en México.  

Como lo hemos repetido en diversas ocasiones, cualquier política centrada en la contención migratoria está destinada al fracaso, porque la migración es inherente a las personas y porque las condiciones de las que salen las personas continúan. Los gobiernos de la región deberían centrar sus políticas migratorias en fortalecer sus sistemas de asilo y brindar protección a las personas, ¿cuántas vidas más tiene que costar construir una política migratoria humana?.