La economía mexicana tiene buena cara

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A pesar de todos los pesares y pese a un ambiente internacional adverso, la verdad es que la economía mexicana muestra cifras positivas.

También es verdad que el crecimiento no es suficiente, que la inflación es la más elevada de los últimos años, que las exportaciones no aumentan a los ritmos que lo hacían hace una década, que no hay suficiente inversión y que la industria está semiparalizada con excepción de ramos como el automotriz.

Pero como quiera que sea, cuando se comparan las cifras de la economía mexicana con las de economías de otras naciones, la verdad es que México muestra crecimiento, baja inflación, exportaciones crecientes.

El año pasado la economía mexicana creció 2.1%, que sobresale dentro de la recesión latinoamericana; las exportaciones a Estados Unidos están creciendo 3.9% anual y las que se envían a otras regiones del mundo, en febrero de este año crecían al 13% al año; el consumo privado crece poco más de 3% al año; la inflación es elevada, 5.35% anual, en marzo y las exportaciones se dinamizaron.

No son cifras espectaculares, pero son positivas.

Desde la crisis de 2008 la economía mundial nunca se ha recuperado. Europa ha vivido entre la recesión y crecimientos insignificantes y Estados Unidos apenas desde la última parte del año pasado mostró un crecimiento interesante.

¿Qué hizo México que no hicieron otras naciones?

Es probable que el secreto haya estado que cuando se adoptó la estrategia para enfrentar la crisis, se cuidó siempre el equilibrio de las finanzas públicas; luego, el regreso a una política monetaria “normal” y en este sexenio se hizo una reforma energética que cambió las expectativas mundiales sobre la economía mexicana.

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La parte débil la tenemos en las finanzas públicas, donde el equilibrio es muy frágil, los ingresos son insuficientes y la deuda sigue creciendo aunque a menores tasas que en los últimos dos años.

Como se ven las cosas a estas alturas, es probable que la economía crezca más cerca del 2% que del 1.5%; que la inflación disminuya hacia la última parte del año, que las exportaciones se dinamicen un poco más y eso permita que el año finalice con menos incertidumbre que con la que se inició por el factor Trump.

Lo único que podría nublar las cosas sería que en verdad Estados Unidos se encamine a una cancelación del Tratado de Libre Comercio, aunque los equipos técnicos de ambos países tengan una visión mucho más positiva que la que a cada momento grita el presidente norteamericano.

Y no se puede olvidar el clima de tensión internacional que ha creado Trump con sus bombardeos y amenazas, lo cual introduce elementos de incertidumbre en los mercados.

Pero es evidente que los esfuerzos que hace cada país, como los que sin duda ha hecho México en las últimas dos décadas, sí logran contrarrestar un ambiente internacional adverso.

Hacia el futuro a corto plazo, México necesita buscar más ingresos y hacer más eficiente el gasto público, para evitar que la deuda siga creciendo y que las finanzas públicas logren un mejor equilibrio y no estar sujetas a fenómenos de coyuntura que afecten negativamente la evolución de la economía completa.

Hasta el próximo martes y no deje de seguirme en el FB Perspectivas de Luis Enrique Mercado.