DESDE ACÁ… El apoyo de los consulados es mínimo, insuficiente o francamente inútil

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El pasado fin de semana se hizo viral en las redes de organizaciones de defensores de migrantes en Estados Unidos, el llamado de auxilio de Xóchitl Bada, veracruzana que radica en Chicago, quien pidió ayuda desde su cuenta de facebook, porque un profesor de su comunidad, la había contactado.

El profesor no sabía que hacer con un alumno suyo, que le llamó luego de que su madre fue detenida por los servicios de inmigración (ICE) y había quedado abandonado con sus hermanos menores.

Ella alertó a la comunidad migrante para lograr comunicarse con el Consulado mexicano, sin embargo al recibir solo el mensaje de una contestadora automática, las criticas no se hicieron esperar. Hubo quien incluso le envió por Facebook el teléfono del cónsul, molesto porque no había respuesta inmediata en un clima de tensión, redadas y además donde había menores de por medio.

Después de un alud de mensajes de apoyo, en unas horas, se comunicó el cónsul de Protección Marcelino Miranda y el Cónsul General, Carlos Jiménez Macías para informar que los menores habían sido rescatados, se encontraban sanos y salvos con otro familiar, mientras tanto se daría apoyo y defensa legal a la madre de los menores detenida por ICE. Este caso al menos ya fue retomado por las autoridades mexicanas.

Para la comunidad migrante, la falta de comunicación, servicio y atención consular, causan siempre – hoy más que nunca- molestia, impotencia e indignación, sobre todo cuando se había anunciado precisamente desde el Gobierno de México, la canalización de mil millones de pesos (aproximadamente 45 millones de dólares) que serían repartidos en los consulados en Estados Unidos para abrir líneas de atención y orientación jurídica, ante el cumplimiento de las amenazas del racista Donald Trump. La cantidad, la finalidad y el impacto de esos recursos, en los consulados, advierten que tendrá resultados diferentes.

Para el especialista en migración, Octavio Pescador, fundador e investigador del Instituto Paulo Freire de la Universidad de California Los Angeles (UCLA), académico, consultor y asesor de diversas organizaciones internacionales y migrantes, en casos de emergencia como este, o bien cuando un connacional con y sin papeles enfrenta la muerte de un familiar en Estados Unidos, casi cualquier ayuda es bienvenida.

Compartió que una persona en una situación de crisis, prefiere recibir ayuda para el menaje, dinero para el camión, que recibir nada, porque históricamente eso hacen en el consulado. El pago de repatriación de cadáveres, es otro de los servicios. Consideró que ante las nuevas condiciones, debería proponerse incinerar al difunto y mandar sus restos en una urna para que sea más costeable para las familas.

Hijo de José Angel Pescador Osuna, ex cónsul general de México en los Angeles, California, ex subsecretario de población y servicios migratorios de Gobernación, además de Secretario de Educación Pública, Octavio refiere que el papel del servicio exterior ha sido siempre limitado, ¨por la noción de la soberanía y la no intervención, hacen hasta donde dice la Convención de Viena, pero además, el costo de la defensa legal es altísimo, el consulado ofrece apoyo y consulta, pero el paisano paga la mayor parte de los procesos”.

Al recordar el legado de su padre en el servicio exterior mexicano, quien junto con Diego Valadez y Jorge Bustamante fueron los impulsores de la doble nacionalidad, consideró que participar activamente como lo hicieron ellos como consules, sería motivo suficiente para ser removidos, “en esa época a ellos, se les calificaba de apátridas, beligerantes, aunque ese casi activismo y su labor comprometida por los derechos de los connacionales hoy le brinda certeza jurídica a millones de mexicanos en la Unión Americana”.

Reconoció que el gobierno de los Ángeles tampoco puede hacer mucho, aun cuando se trata de una ciudad santuario. Como ejemplo, recabaron millones de dólares pero no se los dieron a los migrantes sino a las organizaciones pro defensa de sus derechos, como la Coalition for Humane Immigrant Rights of Los Angeles (Chirla).

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El activista en Chicago, Jorge Mujica tiene una perspectiva menos favorable, porque el apoyo de los consulados es mínimo, insuficiente o francamente inútil, “los recursos que les asignan se va en pagar las casas de los cónsules y sus choferes”.

Consideró que la defensa de los migrantes debe ser “autodefensa”. Y no importa la larga lista de de políticos que los visiten, “no podemos confiar que nos quieren venir a defender después 8 años de deportados en el Gobierno de Obama”. Defensor de los derechos de los migrantes, estimó que llevar la defensa legal de un solo caso, cuesta 20 mil dólares, de manera que los recursos anunciados, apenas alcanzarían para 50 migrantes, “eso no es defensa, defensa es que el gobierno de México, le diga a Donald Trump que pare, que le diga que no habrá muros, no sirve que los políticos vengan a los viajecitos de compras, ninguno se salva”.

Por eso, él como muchos migrantes, consideran que la pelea apenas comienza. La campaña Un Día sin Migrantes, fue espontánea, pero sostienen que ya preparan una mejor y más organizada marcha y paros de trabajadores. Las mujeres están convocando a una huelga general nacional, el 8 de marzo, y otras organizaciones “ya estamos platicando las acciones para convocar a un gran paro nacional para el emblemático primero de mayo, día del Trabajo”.

Admitió que a diferencia de la comunidad musulmana, que se vio impactada con la orden ejecutiva firmada por Trump para impedirles el ingreso desde los aeropuertos, tuvieran o no residencia o estancia legal, la comunidad migrante hispana y particularmente la latina, no ha tenido la respuesta contundente de los otros grupos afectados, “no sabemos debajo de que cama están metidas las grandes organizaciones que pueden llevar a la Corte estos atropellos,  que tienen los recursos financieros, humanos y legales”. Como la Mexican American Defense and Educational Fund (MALDEF), El Consejo Nacional de la Raza, que permanecen calladas todavía.

Además de las marchas, huelgas y paros anunciados, los migrantes fortalecerán los boicots, pero enfocarán sus blancos a productos, bienes y servicios ligados con actores específicos, no solo Donald Trump y su hija Ivanka. Sino contra todos aquellos que atentan desde el poder contra la migración, la discriminación, la xenofobia y la misoginia como que el actual congresista por Wisconsin, Jim Sensenbrenner, heredero de la fortuna de Kimberly Clark, quien en el 2006 propuso la ley a la que dio su apellido para criminalizar a los inmigrantes indocumentados y a quienes los ayudaran. La idea de las organizaciones migrantes es evitar la compra de los productos de esta empresa ligada al congresista: desde papel de baño hasta pasta de dientes y jabón.

Esta comunicación además trasciende fronteras y las organizaciones de migrantes han retomado el dialogo con las redes de migrantes en las comunidades de origen, como el Frente Indígena Oaxaqueño Binacional, con presencia en casi un centenar de municipios de esta entidad, a fin de proponer acciones concretas de defensa de las famiias desde las comunidades de origen, por lo que han propuesto una agenda de apoyo, en la que incluyen a los migrantes centroamericanos y los jornaleros agrícolas.

Parece que de lograrse estas acciones binacionales podrían por fin empatarse las agendas que presionen por igual a los gobiernos de ambos países, hermanados no solo por las problemáticas migrantes, sino además por la baja popularidad de sus mandatarios y la falta de orden, rumbo y estrategia para resolver de forma urgente lo que se considera la peor crisis o la mejor de las oportunidad para romper la dependencia económica y social hacia Estados Unidos.