En lo que es un momento clave para la comunidad internacional, Rusia declara a EE.UU. un estado enemigo. Esta declaración marca un momento clave, puesto que es la primera vez que Rusia se le refiere así al gobierno estadounidense.
La declaración fue realizada por parte del Kremlin, Dmitry Peskov, el secretario de prensa de Vladimir Putin, citó una serie de acciones hostiles por parte de Estados Unidos. Entre las razones mencionadas, destacan principalmente las sanciones económicas y el apoyo a Ucrania.
La declaración llega en un momento crítico, con la guerra en Ucrania y las sanciones económicas afectando a la economía rusa.
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Implicaciones de la declaración
Esta declaración de Rusia tiene profundas implicaciones geopolíticas. La relación entre los dos países ya era tensa, pero esta acción oficializa el deterioro diplomático. El Kremlin ha justificado su decisión señalando que las políticas de EE.UU. buscan desestabilizar a Rusia. Además, acusan a Washington de interferir en asuntos internos rusos.
Por su parte, Estados Unidos ha respondido que las acciones de Rusia son una amenaza a la seguridad global. El gobierno norteamericano asegura que mantendrá su postura firme.