Ismael, un migrante de Tlaxcala, que apoyó el rescate de mexicanos en Ucrania

Ismael es uno de los 63 mexicanos que abandonaron su vida en Ucrania para regresar voluntariamente a México con la operación rescate apoyada por la Fuerza Aérea Mexicana. | Foto: twitter @SRE_mx
Ismael apoyó a la embajada de México en Ucrania para rescatar a sus paisanos atrapados en el conflicto bélico.
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Cuando Ismael Torrentera, un ciudadano originario de Tlaxcala, el estado más pequeño de México, decidió salir de Ucrania, donde vivía por razones profesionales y familiares, no lo hizo solo, sino que pidió la autorización de la embajada mexicana en ese país para apoyar en el rescate de los mexicanos que fuera posible.

En sus manos tuvo la salida de Dante, un bebé de tres meses, y de su madre, quienes se encontraban atrapados en el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.

La embajada de México en Ucrania confió en él; así lo confirmó la embajadora, Olga García Villegas, quien agradeció el apoyo del tlaxcalteca.

“Este operativo incluyó a uno de los dos casos más vulnerables que tuvimos en esta evacuación, es el caso de Dante, del niño de cuatro meses que logramos sacar con su mamá, llegamos hasta la frontera. Le agradezco mucho a Ismael que nos ayudó muchísimo a hacerlo, nos ayudó a recoger a esta persona, llevarla y traerla hasta Siret donde pudimos sacar al niño”, indicó.

Explicó que este caso fue complicado porque Dante no cuenta con acta de nacimiento, condición que obligó a las cancillerías a hacer gestiones legales para conseguir el paso del infante con un documento consular para continuar el viaje hacia México.

Ismael Torrentera emigró de Tlaxcala hacia Ucrania porque allí conoció a su pareja con quien contrajo matrimonio, y luego se insertó al mercado laboral en ese país donde encontró oportunidades que no logró en su tierra natal.

Desde que iniciaron los ataques, Ismael y su familia decidieron mantenerse en Kiev porque, en ese momento, consideraron que el riesgo no era alto y que el mantenerse resguardados en el baño o sótano de su casa los mantendría seguros, además del contacto permanente con la embajada de México para conocer la evolución del conflicto.

Hubo cuatro operativos de evacuación voluntaria a los que Ismael, su esposa, que es de Ucrania, y una de sus sobrinas, también oriunda de Tlaxcala que vive con él, no decidieron sumarse, hasta que la embajada alertó que “había mucho riesgo permanecer el Kiev y que toda la gente tenía que salir”.

Ismael explicó que, en la primera solicitud por parte del Gobierno mexicano para abandonar Kiev, él y su familia no decidieron evacuar porque, según ellos, no había alguna situación que les alertara.

“La vida era tranquila realmente; es decir, no había una situación que nos alertara para poder decir vámonos. En el segundo llamado, igual; al ver en la capital una actividad cotidiana, normal, fue la misma decisión entre nosotros, entre mi esposa que es ucraniana, mi sobrina. ‘¿Qué hacemos, nos vamos, nos quedamos?’”, comentó.

Narró que, para ellos, el baño de su casa era un lugar seguro, luego el sótano, y para un caso extremo la zona de resguardo sería una estación del metro muy cercana al domicilio, pero al percatarse de que el ejército ruso se acercaba más a la capital y las charlas con la embajada, continuaban Enel dilema de irse o quedarse allí, la decisión fue evacuar.

Él y su familia decidieron salir de Kiev, con apoyo de la embajada de México, pero bajo la condición de apoyar en el rescate de otros mexicanos también aislados por el conflicto.

“Yo lo comenté con la embajadora; ‘permítame, por favor de apoyarles y poder sacar a la mayor gente posible de la capital, me dijo ‘Ismael adelante. El estar casi dos días para llegar a la capital a Rumanía, al punto, fue largo, fue difícil, pero dentro de todo esto la alegría de que todo va a salir bien”.

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“Yo le agradezco al Gobierno mexicano el haberme permitido ayudar a gente que realmente, en ese momento, nos fue, y muchos que todavía están, tan difícil salir de la capital”, apuntó.

Ismael es uno de los 63 mexicanos que abandonaron su vida en Ucrania, por seguridad tras el conflicto entre esa nación con Rusia, y que regresan de voluntariamente con la operación rescate del Gobierno de México y de la Fuerza Aérea Mexicana.