Activista mexicano Marco Saavedra vence al sistema y consigue asilo en USA tras 8 años de espera

Marco Saavedra, el activista de origen mexicano que se autodeportó y consiguió el asilo político en USA. | Foto: Argenisphoto.
Marco Saavedra se autodeportó en 2013 para pedir asilo. Detrás de este acto individual hay un mensaje claro para quienes esperan su turno en las cortes.
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En 2013, Marco Saavedra inició un largo camino por el que muchos migrantes tienen que pasar: el paso por el sistema de asilo en USA. Después de 8 años, este joven activista y migrante mexicano por fin alcanzó su meta. Sin embargo opina que, aún con las reformas y las promesas de Joe Biden, falta mucho que hacer por la comunidad migrante.

Marco Saavedra y su familia son originarios del municipio de San Miguel Ahuehuetitlán, en el estado de Oaxaca, México. Sus padres decidieron migrar hacia Estados Unidos en 1992 y, un año después, su papá regresó por él y por su hermana para llevárselos a USA.

Así fue como Marco inició su vida en el vecino del norte a los 3 años. Ahí estudió la preparatoria y la universidad. Después, conociendo en carne propia las necesidades de la comunidad migrante, decidió incursionar en el activismo.

A partir de 2010, Marco se dedicó de lleno a esta labor en pro de los derechos humanos. Inició formando parte de la Red Nacional de Jóvenes Inmigrantes y también se convirtió en uno de los organizadores del movimiento Dreamer, con el cual luchó por la aprobación de DACA.

Pero a Marco Saavedra el activismo no sólo le permitió ayudar a su comunidad. También le ofreció las condiciones idóneas para iniciar con su proceso de asilo. Y es que, el 4 de febrero, el gobierno de USA le otorgó el asilo político después de 8 años de espera.

El gobierno aún tiene una semana más para apelar esta decisión. Sin embargo, confía en que todo resultará a su favor. Pero, lo más importante, espera que su caso deje un precedente para miles de migrantes que anhelan ingresar a Estados Unidos con sus familias.

El inicio de un largo camino

Cuando el gobierno de Obama rechazó el Dream Act en 2010, Marco Saavedra y otros dreamers decidieron infiltrarse en un centro de detención en Florida. De esta forma, podrían informar a los cientos de jóvenes que todavía estaban siendo deportados sobre las opciones legales que tenían para permanecer junto a sus familias.

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Más adelante, en verano de 2013, él y otros 8 dreamers formaron un grupo conocido como “Dream 9” y decidieron autodeportarse. De esta forma, podrían conectar mejor con los jóvenes que fueron expulsados antes de que se aprobara DACA. También, a partir de su experiencia, podrían exponer lo que se sufre de uno y de otro lado de la frontera para las personas deportadas y las familias separadas.

Luego de autodeportarse saliendo por la frontera de Nogales, Arizona, Marco Saavedra y sus compañeros presentaron sus solicitudes de asilo frente a las cortes de inmigración.

En su caso, Marco solicitó el asilo basándose en el riesgo que implica realizar activismo en un país tan violento como México. Afortunada o desafortunadamente, no fue difícil para él comprobar este riesgo. Para hacerlo obtuvo cartas de apoyo de académicos y de otros activistas como el padre Alejandro Solalinde.

Así, Marco Saavedra inició un camino que le tomó 8 años recorrer. En él, vivió de cerca las barreras que experimentan cientos de personas mientras esperan una oportunidad para entrar a USA.

Foto: Cortesía de Amanda Lotspike.
Foto: Cortesía de @Argenis.

El paso por un complicado sistema de asilo

Luego de dejar Estados Unidos, Marco Saavedra permaneció 3 días en México. Ahí conoció algo a lo que miles de solicitantes de asilo se enfrentan actualmente:

“No conocía ese lado de la frontera y es un lugar algo peligroso. Nunca había vivido algo así. Teníamos que tener mucho cuidado y además debíamos prepararnos legalmente. Ver a la gente en los albergues con todas las necesidades que tiene, los abusos en los centros de atención… y el silencio. Estar en la espera. Todo parecía difícil”.

No obstante, Marco contaba con el apoyo de un buen abogado. Además, dice, siempre tuvo el apoyo de sus seres queridos:

“Yo creo que la esperanza sólo puede crecer en comunidad, ya sea en la iglesia, en su lugar de trabajo o con sus seres queridos. Eso es lo único que a mí me dio fuerza”.

Sin embargo, sabe que no todos los casos son iguales. No todos los migrantes pueden encontrar a un abogado experto en temas de inmigración. Tampoco pueden acceder fácilmente a los documentos necesarios que respalden sus casos. Además, dice Marco, hay quienes no regresan a sus audiencias por el miedo de ir en contra de las autoridades.

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Por otro lado, las barreras del idioma y del tiempo (las solicitudes de asilo se hacen antes de cumplir un año en USA) también juegan un papel importante en estos casos.

Marco declara que el recurso de solicitar asilo en USA cuando estás en riesgo de deportación siempre ha existido. Pero las deficiencias en el sistema para hacer las solicitudes también han estado presentes desde hace décadas.

Al respecto, indica que en países como México y varias regiones de Centroamérica están más que comprobados los niveles de violencia a los que se somete a la población. Aun así, dice, las solicitudes de asilo provenientes de estos países siguen siendo tardadas por los largos procesos burocráticos y las trabas en el camino.

Por ello, Marco espera que Joe Biden cumpla sus promesas de campaña y logre una verdadera reforma en este y otros aspectos migratorios. Le preocupa que, aunque la nueva administración prometió una pausa a las deportaciones, esto no se haya cumplido todavía.

Incluso, indica que se están realizando cerca de 900 expulsiones por día. Esto está muy cerca de las mil deportaciones diarias que se hacían durante el gobierno de Barack Obama.

Aun así, espera que la administración Biden realmente trabaje por reunificar a las miles de familias separadas en la frontera y repare un sistema de asilo que Donald Trump usó para frenar la inmigración hacia USA.

Mientras tanto, Marco trata de orientar a otros con base en su experiencia. Por ello ha hecho su caso público para que otros abogados y migrantes puedan tener una guía. Porque lo más importante para él dentro de su experiencia es sentar un precedente, dejar las bases de una esperanza que indique que todo puede mejorar.