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Cinco consejos para vivir el Adviento en familia

El Adviento es el tiempo de preparación para la Navidad (es decir, para la llegada de Jesús). Celébralo con tu familia siguiendo estos consejos. Un texto de ACI Prensa.

El Adviento está lleno de hermosas y antiguas tradiciones únicas del cristianismo. Los padres pueden compartir estas tradiciones con sus hijos durante el tiempo de preparación para celebrar la Navidad.

Aunque la pandemia del coronavirus ha modificado algunas de nuestras costumbres personales y familiares, siguen vigentes estos 5 consejos prácticos para crecer en familia durante el Adviento, ofrecidos por el National Catholic Register.

Corona de Adviento sobre la mesa 

Esta tradición milenaria no puede guardarse sólo para el día domingo en la iglesia. También puede realizarse por las noches a la hora de la cena. De hecho, ahora que se hace más complicado asistir a Misa en los templos, cobra aún más relevancia en cada hogar.

La corona de Adviento simboliza más que las cuatro semanas de Adviento. También pueden representar los 4 mil años que el hombre estuvo en la tierra antes de que naciera el Salvador. Por otro lado, los niños pueden turnarse para prender y soplar las velas.

Se puede recitar una oración diciendo antes la siguiente jaculatoria: “Ven, Señor Jesús, nace en nuestros corazones”.

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Hacer obras de misericordia

Es importante preparase espiritualmente durante el Adviento para el nacimiento de Jesús.

Una sugerencia para lograrlo es armar un pequeño pesebre en algún lugar de su casa. Cada vez que algún miembro de la familia realice una obra de misericordia, dentro o fuera de la casa, puede poner un hilo de heno en el pesebre.

Es una bendición ver cada día más lleno el pesebre para Jesús cuando se acerca el día de su natividad. Recuerde no colocar la imagen del Niño Jesús hasta la víspera de Navidad.

No olvidar al verdadero San Nicolás en Navidad

Según varios historiadores, el popular Santa Claus es la transformación –primero literaria y luego comercial– de San Nicolás, el generoso Obispo de Myra, patrono de los niños, navegantes y cautivos.

La leyenda de Santa Claus deriva directamente de la figura de San Nicolás. Según la tradición, este Santo entregó todos sus bienes a los pobres para hacerse monje y obispo. Además, siempre se distinguió por su generosidad hacia los niños.

Por haber sido tan amigo de la niñez, en su día se reparten dulces y regalos. Es representado como un anciano vestido de rojo, con una barba muy blanca, que pasa de casa en casa repartiendo regalos y dulces a los niños.

Estatua de San Nicolás, mejor conocido como Santa Claus. | Foto: Pixabay.
Estatua de San Nicolás, mejor conocido como Santa Claus. | Foto: Pixabay.

Enseñar a los niños

En este tiempo de preparación para la Navidad, podemos animar a los niños a orar por los demás, ayudar en casa, compartir los bienes con quien más necesite, cumplir las tareas sin quejarse, hacer un sacrificio, leer algún pasaje de la Biblia, dar gracias a Dios, saludar cariñosamente, no pelear con sus hermanos, entre otras cosas.

La pandemia nos ha recordado que la vida es frágil, que la eternidad nos espera en cualquier momento. Eso también es algo que podemos enseñar de a pocos a nuestros hijos, de acuerdo a su edad y sin infundirles temor sino esperanza. La esperanza que sólo da el Señor.

Es importante que los niños no sólo se comprometan a realizar buenas acciones para el nuevo año que se aproxima. También es necesario que los padres enseñen a sus hijos el verdadero sentido del Adviento.

Es decir, que mediten sobre la venida final del Señor, así como del nacimiento de Jesús y su irrupción en la historia del hombre en Navidad. Además, hay que mostrarles el significado de las coronas de Adviento, las velas y el color morado para la liturgia que significa preparación espiritual y penitencia.

Crecer espiritualmente

En este tiempo se puede añadir un tiempo de oración breve como la lectura de la Biblia cada mañana o un Rosario. Cualquiera podría convertirse en un gran hábito.

Ahora que en algunos lugares el ingreso de los niños a las iglesias no se permite, se genera una ocasión más urgente incluso de rezar con ellos, siempre algo de acuerdo a su edad.

El objetivo final siempre será que la Navidad traiga un nuevo celo y un amor más profundo por Cristo este año. Él no nos deja solos a pesar de todo.

Texto de ACI Prensa.

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