Estas son las vacunas que los laboratorios están desarrollando

Estas son las vacunas que los laboratorios están desarrollando
Diferentes laboratorios están desarrollando alternativas para poder terminar con la emergencia sanitaria que se vive actualmente.
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Para minimizar el daño del coronavirus, los profesionales de la salud se basan en medidas como el distanciamiento social. Sin embargo, en el largo plazo la mejor esperanza para volver a la normalidad es desarrollar vacunas contra el Covid-19.

Por lo general, se necesitan varios años para desarrollar una vacuna. Ante el coronavirus las empresas de biotecnología y agencias reguladoras están haciendo grandes avances en la elaboración de una vacuna contra el Covid-19.

Los laboratorios privados y públicos en todo el mundo están utilizando estrategias innovadoras que nunca fueron analizadas a tan grande escala. Si estos esfuerzos tienen éxito, la vacuna se convertiría en una herramienta clave para luchar o prevenir futuras epidemias.

¿Cómo funcionan las vacunas?

La primera vez que un virus ingresa a un organismo, el cuerpo tarda semanas en producir anticuerpos y mecanismos de defensa para combatirlo. Esto le da tiempo al virus para replicarse y enfermar a las personas.

El sistema inmunológico tiene memoria. Si el cuerpo reconoce a un virus, puede activar rápidamente sus defensas contra el invasor y neutralizarlo antes de que se desarrolle una infección.

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La idea detrás de las vacunas es darle al cuerpo la oportunidad de generar defensas contra un virus que puede exponerse en el futuro.

La manera tradicional de desarrollar una vacuna es inyectarles a los pacientes virus inactivados. Estos no virus no enferman, pero una vez que el sistema inmune se expone al virus “muerto”, contará con las herramientas para combatirlo en el futuro.

Lamentablemente, es muy complicado hacer crecer un virus nuevo a una escala industrial y, una vez que se logra, el proceso es lento, difícil y riesgoso. El proceso tarda cuatro meses.

Cuando se trabaja con virus que no cuenta con una medicación o vacuna para combatirlo, es más seguro no hacerlo crecer en grandes cantidades por miedo a que se filtre por accidente y la situación empeore.

Vacunas proteicas

En lugar de inyectar el virus en su totalidad, es posible vacunar a una persona con un solo componente del virus. Los más utilizados son las proteínas ubicadas en la superficie del virus.

Si un virus vivo ingresa a un organismo, el sistema inmune reconoce estas proteínas superficiales con facilidad. Este método es más sencillo, rápido y seguro porque la proteína del virus puede producirse en cultivos celulares.

Las empresas Sanofi y Novawax están desarrollando vacunas proteicas con base a la proteína del SARS-CoV-2. Las estructuras con forma de torre en la superficie del nuevo coronavirus que causa la enfermedad Covid-19.

Vacunas génicas

En teoría, la manera más fácil y rápida de hacer una vacuna sería logrando que las mismas células de un individuo produzcan cantidades minúsculas de la proteína viral que despertarían una respuesta inmune. Los investigadores están recurriendo a la genética.

El primer método genético usa ADN. Un solo gen que codifica la proteína del coronavirus se inyectaría en las células del paciente para que una fracción pequeña de las moléculas de ADN llegue al núcleo de la célula. Allí se copiarían en una molécula de ARN, que la célula lee para producir proteína viral.

Es difícil lograr que el cuerpo humano produzca suficientes proteínas con este método. La realidad es que es muy poco el ADN que llega al núcleo de la célula, que no produce la cantidad suficiente de proteínas para despertar una respuesta inmunológica fuerte.

Hasta ahora, no hay vacunas de ADN aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) para uso humano y el éxito de este método es muy limitado. Pero hay esperanza.

INOVIO Pharmaceuticals, Inc. está produciendo INO-4800, una vacuna experimental de ADN contra el coronavirus.

El desafío de las vacunas de ADN es lograr que el ADN llegue al núcleo para que sea transcrito a ARN. Las vacunas que usan ARN directamente pueden superar este obstáculo.

Como el ARN se traduce en proteínas, apenas ingresa a la célula. Este método logra respuesta inmunológicas más fuertes que las vacunas de ADN. El ARN es más inestable que el ADN.

El 16 de marzo, los Institutos Nacionales de la Salud iniciaron un estudio clínico de la principal candidata a vacuna contra el coronavirus de Moderna, mRNA-1273.

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Las vacunas de ADN se producen en bacterias que tardan un día en crecer mientras que las vacunas de ARN se producen en tubos de ensayo a través de reacciones bioquímicas que llevan un par de horas.

Las vacunas génicas son más rápidas de producir en comparación con las tradicionales o proteicas.

Vacunas con virus inofensivos

Los virus pueden penetrar en las células. Una vez que las atraviesa, un virus con genes del SARS-CoV-2 puede usar la maquinaria de la célula para producir proteínas que despierten una respuesta inmunológica contra el coronavirus.

La producción de vacunas creadas con virus inofensivos es más lenta que la de vacunas de ADN o ARN porque implica el cultivo de células madre de crecimiento lento. Sin embargo, se basa en procesos existentes que aprovechan los virus ya optimizados para su fabricación.

Contener la epidemia con vacunas imperfectas

Es poco probable que las primeras vacunas sean 100% efectivas y fáciles de producir a gran escala. Lo más realista es que los investigadores desarrollen varias vacunas relativamente exitosas que puedan producirse usando diferentes infraestructuras de fabricación.

Por más que estas vacunas cuenten con una eficacia limitada al principio; la diversidad de los procesos de fabricación le permitirá a las empresas hacerlas y distribuirlas, ganar tiempo y ayudar a contener la epidemia actual y prevenir brotes en el futuro.

Con información de The Conversation.