Joven DACA que vende fruta se gradúa en la UCLA; desea seguir estudiando leyes de inmigración

Joven DACA que vende fruta se gradúa en la UCLA; desea seguir estudiando leyes de inmigración
Manuel Cruz es un migrante con DACA que vende fruta fresca en las calles, se graduó de la Universidad de California en Los Ángeles. Su sueño es estudiar leyes para convertirse en abogado en inmigración y criminología.
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Manuel Cruz es un migrante con DACA que vende fruta fresca en las calles, se graduó de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) con una licenciatura doble en estudios chicanas y chicanos, y de género. Su sueño es estudiar leyes para convertirse en abogado en inmigración y criminología.

Cruz se graduó a principios de julio de este año, dijo a  La Opinión, y es el primero en su familia en ir a la universidad. “Espero no ser el último”, dijo el menor y único varón miembro de su familia.

“De las frutas salió para pagar buena parte de mis colegiaturas, comprar libros, pagar mis cuentas y ayudar a mis padres”, continuó Cruz mientras acomodaba los contenedores de fruta fresca que vendió ese día en una esquina de las calles de Santa Ana, California.

 Cruz se graduó UCLA con una licenciatura doble en estudios chicanas y chicanos, y de género; aparte hizo una especialidad en estudios laborales.

A los 14 años llegué a los Estados Unidos

Cruz migró a los Estados Unidos junto con sus padres cuando tenía a penas 14 años de edad. “Cruzamos por el cerro. Mis padres tenían paleterías, pero la crisis los obligó a dejar México” dijo el joven.

Como todos los miembros de su familia, Cruz nació en Aguascalientes. Creció en Lynwood, pero ahora vive en South Gate en el Condado de Los Ángeles.

Después de terminar la secundaria, entró al colegio, pero tuvo que dejarlo para ponerse a trabajar cuando su padre sufrió un accidente. “Dejé el colegio por 12 años y me puse a trabajar en la construcción, restaurantes y bodegas”, dijo Cruz.

Su novia junto con sus suegros lo invitaron a trabajar en lo que ellos hacían, en la venta de fruta callejera. “Me llamó la atención y poco a poco empecé a meterme, acompañando a mi novia hasta que hace ocho años me lancé por mi cuenta. Aunque siempre trabajamos en equipo”.

Cruz se levanta a las cuatro de la mañana para ir a comprar y seleccionar la mejor fruta. La familia de su novia y él, compran cajas enteras de frutas, que luego embolsan, y la pican para ponerla en contenedores, listas para vender.

“La venta de frutas ha sido mi ingreso, aunque cuando ya regresé al colegio y a la universidad, pude conseguír empleos de medio tiempo. En UCLA, trabajé como mentor de los estudiantes, y en el Colegio del Este de Los Ángeles (ELAC), fui un año ayudante en el Centro de Honores”, añadió Cruz.

Joven DACA que vende fruta se gradúa en la UCLA; desea seguir estudiando leyes de inmigración
Foto: La Opinión. Manuel Cruz vendiendo fruta.

Apenas alcanzó a calificar para DACA

A los 30 años de edad, cuenta Cruz, apenas alcanzó a calificar para la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), un alivió el cual le permitió obtener un trabajo de permiso y estar a salvo de la deportación. 

“Me ha ayudado bastante. Me dio mucha seguridad, y me ayudó a conseguir empleo en el colegio comunitario y en UCLA”, dijo Cruz.

Además cuenta que fue presidente de IDEAS en la UCLA, un grupo estudiantil que aboga por los estudiantes indocumentados y se dedican al activismo.

Cuando estuvo en el Colegio del Este de Los Ángeles fue presidente del grupo Students for Equal Rights, formado por estudiantes indocumentados, quienes lucharon por establecer el primer Dream Center en un colegio comunitario.

Cruz dijo que quiere hacer una maestría para ser consejero estudiantil, pero su sueño más grande es el de entrar en un par de años a la escuela de leyes, “me gustaría ser abogado con especialidad en criminología e inmigración”.

“Pocas escuelas tienen esa especialidad. Yo quiero ser abogado en inmigración y criminología porque mucha gente es metida a las cárceles injustamente y pasan muchos abusos. Quiero enfocarme en eso”, añadió Cruz.

Cruz no solo vende en Santa Ana sino en Burbank, Anaheim y en Las Vegas.

“En ocho años que llevo vendiendo frutas, me han dado multas y en Las Vegas me arrestaron por no traer una identificación y me entregaron a Migración. Mi novia y yo pasamos tres días detenidos en la cárcel. Por fortuna, no nos deportaron. En esa época yo no tenía DACA”, dijo Cruz.

Vender fruta siendo estudiante universitario nunca le molestó o lo hizo sentir incómodo. Mucho menos ahora que es graduado. “Cualquier negocio es honorable”.

Sin embargo, en algún tiempo tendrá que dejar la venta de fruta. “Me gusta porque además de ser una fuente de ingresos muy noble, me permite tener contacto con el pueblo, me recuerda lo que es mi comunidad, de dónde vengo y todo lo que hemos pasado. Me mantiene con los pies en la tierra porque UCLA es una institución muy buena, pero es una burbuja”, añadió Cruz.

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“Mis padres tienen el sueño de tener una paletería y quiero ayudarles”

Le gustaría crear una organización no lucrativa para ayudar a los trabajadores a que aprendan inglés y pongan sus propios negocios.

Su padre Martín es chofer de camiones y su madre Raquel es ama de casa.

El joven graduado dijo que se visualiza en unos cinco años, practicando leyes, al frente de una organización no lucrativa y ayudando a sus padres en el negocio de las paletas.

“Cuando no tengo clientes, saco la computadora o los libros y me pongo a leer o estudiar”, añadió Cruz.

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Foto: La Opinión. Fotografía del día de su graduación.

Si se termina DACA confío en que vendrá algo mejor

Cruz le preocupa que el presidente Trump pueda eliminar DACA, pero confía en que, si se acaba, venga algo más grande, un alivio más inclusivo para todos.

“No somos criminales ni mala gente como dice el presidente. Los inmigrantes vienen a buscar una mejor vida para ellos y sus familias, y contribuimos a este país trabajando y dando lo mejor de nosotros”, añadió el jóven.

Su mayor alegría sería ver a sus padres convertidos en residentes y eventualmente ciudadanos.

“Yo le digo a mi mamá que si pudiera, les daba mi DACA a ellos. Nuestros padres son los verdaderos soñadores. Ellos vinieron a Estados Unidos porque soñaron con un futuro mejor para sus hijos. Sin ellos, yo no estaría aquí. Los DACA somos el producto de los sueños de nuestros padres”, dijo Cruz.

Cruz cuenta que el día de su graduación llevaba una estola con un ángel. “Este ángel es mi abuela Anita que murió en México sin que yo pudiera despedirme de ella ni volver a verla. Le dediqué mi graduación a ella”, platicó lleno de emoción.

Se graduó de la universidad a los 36 años. “A quienes como yo tuvieron que dejar la escuela, les quiero decir que regresen. Nunca es tarde. A mi me costó 12 años regresar al colegio y transferirme a la universidad. Si necesitan ayuda, yo los puedo guiar”, concluyó Cruz orgulloso.

Con información de La Opinión.