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PERSPECTIVAS | Ahora, lo que asusta es la economía
Luis Enrique Mercado | 10 junio, 2019
Perspectivas Ahora, lo que asusta es la economía

Tras evitar la imposición de aranceles, el reto del gobierno es evitar que la economía vaya a pique

Fitch ya puso los bonos de Pemex en grado “especulativo”; es decir, les quitó el grado de inversión, lo que en cristiano significa que los grandes fondos no pueden colocar dinero en los bonos de Pemex

“Haiga sido como haiga sido”, como diría el clásico, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador evitó la imposición de aranceles a las exportaciones mexicanas, lo que hubiera sido un golpe devastador a una economía que se desinfla y en la que cada vez menos confían.

Con el brazo torcido el gobierno mexicano tuvo que hacer lo que era su obligación desde hace muchos años, tener segura su frontera sur y, desde luego, no haber invitado a los “hermanos Centroamericanos a venir a México”, como lo hizo AMLO.

Pero ahora, el peligro que no ha pasado y de lo que el Presidente de la República  no quiere darse cuenta es del manejo erróneo de la economía, donde se han encendido varias luces amarillas.

El primer trimestre el Producto Interno Bruto termino ya en números rojos y los indicadores anticipados parecen decir es que sucederá lo mismo en los segundos tres meses; la industria sigue en las cifras rojas que inició en noviembre del año pasado, inmediatamente después de la cancelación del NAIM; la inversión privada continúa cayendo y las acciones y expresiones del gobierno hacen que aumente el temor de una crisis económica.

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El último episodio es la baja en las calificaciones, a Pemex y a la deuda soberana de México por parte de las calificadoras Modys y Fitch, a lo que el gobierno mexicano ha reaccionado mal, tratando de, valga la expresión, de descalificar a las calificadoras.

Es verdad que estas empresas no son ejemplo de moralidad y que su ética la deben haber recogido en un basurero; el problema es que los mercados internacionales les creen y actúan en respuesta a sus calificaciones.

Por lo pronto, Fitch ya puso los bonos de Pemex en grado “especulativo”; es decir, les quitó el grado de inversión, lo que en cristiano significa que los grandes fondos no pueden colocar dinero en los bonos de Pemex, aunque para que eso ocurra se necesita que otra de las tres calificadoras grandes, falta Standard and Poor’s, haga lo mismo.

Moody’s no fue tan allá, aunque sí puso los bonos con una expectativa negativa sin quitarles el grado de inversión.

Y no tardan mucho los bonos de la CFE en correr la misma suerte.

Las calificadoras explican que Pemex no se está manejando bien, que sigue haciendo enormes transferencias a las finanzas públicas y que la construcción de la refinería de Dos Bocas debilita las finanzas de la paraestatal.

Días antes, también habían puesto en Negativa la expectativa de la deuda mexicana, “debido a la debilidad de la actual perspectiva económica y a cierta incertidumbre de la política interna y las constantes restricciones fiscales”.

Es decir, no les gusta, como a muchos empresarios e inversionistas, la forma cómo se está manejando la economía y aumenta el temor porque las cifras económicas tienen varios meses deteriorándose paulatinamente.

Lo ideal sería que ante lo que se está viendo, el Presidente de la República corrigiera el rumbo; pero en la medida que insista en que “vamos bien”, que las cifras del INEGI están mal y que las calificadoras no tienen autoridad moral, en esa misma medida seguiremos en el camino del error.

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