Swartz enfrenta cargos de homicidio voluntario e involuntario.
Swartz enfrenta cargos de homicidio voluntario e involuntario.

Fiscales federales en Estados Unidos llevaron por segunda vez a juicio a un agente de la Patrulla Fronteriza quien es acusado por presuntamente asesinar a tiros a un adolescente mexicano de 16 años en la frontera.

El juicio de este martes le sigue a otro juicio que tuvo lugar hace seis meses, en el que el agente, Lonnie Swartz, resultó absuelto.

Swartz enfrenta cargos de homicidio voluntario e involuntario. En abril, el jurado no consiguió veredicto sobre esos cargos y lo absolvió del cargo de asesinato.

La Oficina del Fiscal Federal ha declinado comentar sobre la nueva causa y por qué decidió presentar de nuevo los cargos.

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Consideran extremamente raro que un agente de la Patrulla Fronteriza sea acusado penalmente en un caso de uso de fuerza, pero la agencia estaba bajo intenso escrutinio sobre incidentes de violencia en el momento en que Swartz fue imputado en el 2015, incluyendo varios casos relacionados con lanzadores de piedras.

Aún así, pasaron tres años antes de que Swartz fuera llevado a juicio.

Una demanda presentada por la Asociación Estadounidense de Derechos Civiles (ACLU), a nombre de la madre de Elena Rodríguez, ha estado avanzando por las cortes, pero el caso muy probablemente terminará en la Corte Suprema antes de una decisión final.

Eso se debe a que los abogados de Swartz argumentan que la Constitución estadounidense no es aplicable en el caso de Elena Rodríguez, un ciudadano mexicano que estaba en suelo mexicano cuando supuestamente Swartz le disparó.

La Corte Federal de Apelaciones del 9no. Circuito falló recientemente a que Swartz puede ser considerado responsable.

El agente implicado, quien ha estado viviendo en Nevada desde el incidente, enfrenta ahora otro juicio de dos semanas.

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En el proceso judicial anterior, los fiscales se centraron en lo que dijeron era la frustración de Swartz con los lanzadores de piedras. El fiscal federal Wallace Heath Kleindienst dijo en sus alegatos finales que Swartz estaba “hastiado de ser apedreado”, tras ser blanco de, al menos, otros seis ataques.

El abogado defensor, Sean Chapman, dijo que no existía ninguna evidencia de que Swartz estuviese furioso o hastiado. Chapman aseguró que su cliente disparó porque estaba tratando de protegerse y proteger a otros agentes durante una operación antidrogas.

Texto de Voz de América

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