San Pedro de Alcántara, protector de los guardias nocturnos

San Pedro de Alcántara. | Imagen: ACI Prensa.
San Pedro de Alcántara es considerado patrono de los celadores y guardias nocturnos porque pasaba noches enteras rezando, meditando y sin dormir. Un texto de ACI Prensa.
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on email

El 20 de octubre, la Iglesia celebra a San Pedro de Alcántara, patrono de los celadores y guardias nocturnos, porque pasaba noches enteras rezando, meditando y sin dormir.

San Pedro nació en Alcántara, España, en 1499. Estudió en la Universidad de Salamanca. Allí se interesó por la vida de los franciscanos debido a que los consideraba personas muy desprendidas de lo material y muy dedicadas a la vida espiritual. Por ello, pidió ser admitido como uno de ellos.

Pasado el tiempo, San Pedro llegó a ser superior de varios conventos y el modelo en el exacto cumplimiento de los reglamentos de la comunidad.

San Pedro: un ejemplo de fe

Sus predicaciones llevaron a la conversión de muchos. Sin embargo, él prefería lo auditorios de gente pobre porque consideraba que eran los que tenían más voluntad de convertirse.

En búsqueda de que los religiosos vivieran más la mortificación, la oración y la meditación, San Pedro de Alcántara fundó la rama franciscana de “estricta observancia” o los “Alcantarinos”.

Tal vez te interese:  Oración para consagrar a la familia al Sagrado Corazón de Jesús

San Pedro murió de rodillas y diciendo las palabras del Salmo 121: “¡Qué alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor!”.

Entre sus amigos se encontraban San Francisco de Borja y Santa Teresa de Ávila, a quien animaba en las persecuciones e incomprensiones que recibía.

Los últimos años de su vida los dedicó a ayudar a Santa Teresa con la fundación de la comunidad de Hermanas Carmelitas que ella había ideado. Juntos, lograron muchos éxitos en la extensión de esta organización.

Su amistad fue tan fuerte, que Santa Teresa contó que su amigo se le apareció después de muerto y le dijo: “Felices sufrimientos y penitencias en la tierra, que me consiguieron tan grandes premios en el cielo”..

Texto de ACI Prensa.