Ciudadanos Deportados

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Hace una veintena de años, siendo redactor de noticias, armé un “alerta” de Google para que me notificara cuando hubiera noticias de “inmigrantes” + “frontera” + “deportaciones” y algunas otras palabras clave.

En aquellos tiempos me llegaban una o dos al día, y años después una por hora. Si hoy se hace una simple búsqueda en Google nada más de noticias del día de inmigración la máquina de búsqueda indica que hay 10 páginas cada una con 10 notas.

¿Qué ha cambiado? Yo digo que nada excepto la atención que los medios de comunicación y en todo caso el público le ponen actualmente al tema. Y algunas cosas parecen nuevas y se las atribuyen a Donald El trompas Trump y su diarrea verbal contra los inmigrantes. Y recalco parecen… pero no lo son.

Un caso de esta semana es la demanda de Guadalupe Plascencia, ciudadana de Estados Unidos en contra de la Migra porque la quería deportar. Tiene 59 años, vive en San Bernardino, California, y estuvo encarcelada una noche, la del 29 de marzo para ser exactos, porque los alguaciles la agarraron en base a una orden de arresto de hace diez años, cuando se negó a testificar en un juicio.

Bajo arresto, le presentaron algunos papeles que tenían que ver con su estado migratorio, aunque aclaró que es ciudadana. Los firmó con la idea de que luego corregiría el error, pero entonces en vez de liberarla, la subieron a una camioneta de la Migra.

Se salvó porque su hija pudo llegar a tiempo a presentar su pasaporte y la pusieron en libertad. Esta semana, con ayuda de la abogada Adrienna Wong, de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), demandó a la Migra por tratar de deportarla, exige 25 mil dólares de indemnización y de paso arremete contra los alguaciles que, ella dice, la detuvieron a propósito para darle tiempo a la Migra de ir por ella al centro de detención. Según la demanda, la discriminaron por su origen étnico y punto.

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Una De Tantos

Pero para mí el caso de Plasencia no es “noticia”, porque es una ocurrencia diaria. Ni es cosa del Trompas ni es caso aislado ni único ni es nuevo. La noticia, en todo caso, es que pasa todos los días y mucha gente no se ha dado cuenta.

Lorenzo Palma estuvo en la cárcel 5 años por un asalto, y al salir lo detuvo la Migra seis meses en Texas bajo proceso de deportación porque no nació en Estados Unidos. Pero es ciudadano vía el abuelo, nacido en este país.

Ricardo Garza estuvo 36 días en una cárcel en Dallas, retenido por la Migra después de ser arrestado manejando borracho. Traía licencia y tarjeta del Seguro Social pero admitió haber nacido en México. Según la Migra era solamente residente, aunque en realidad es ciudadano desde 1999. Y lo que diga la Migra es lo que vale, porque los archivos no son públicos ni para los abogados de inmigración.

En 2011 la Migra le negó la entrada al país a una niña ciudadana de cuatro años que venía de Guatemala de visitar a su abuelita. La detuvieron 20 horas y la deportaron. Tardó semanas en poder regresar, traumada hasta las cachas. Sus padres demandaron a la Migra y les pagaron 35 mil dólares de compensación.

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Y Roberto Domínguez sigue en la República Dominicana después de ser deportado hace 17 años, porque aunque nació y tiene acta de nacimiento de Lawrence, Massachusetts, su mamá también lo registró en la Dominicana y la Migra argumenta que su acta de aquí no vale. Su abogada le consiguió el pasaporte estadounidense pero la Migra dice que es “fraudulento”, aunque admite que no hay ningún otro Roberto Domínguez que pudiera ser el dueño de los documentos.

Y eso no es nada. Según Jacqueline Stevens, maestra de ciencias políticas de la Universidad Northwestern, directora de la Clínica de Investigación de Deportaciones, solamente en 2010 la Migra deportó más de 4 mil ciudadanos, y con ellos el total de desde 2003 llega a más de 20 mil. Obviamente, la Corte de Inmigración solamente reconoce 256 “errores” de este tipo cometidos solamente entre 2011 y 2014.

No hay vuelta de hoja y no hay noticia. Es parte de lo cotidiano. Los mayores problemas son que no hay una base de datos de los ciudadanos en Estados Unidos (y hay mucha resistencia a que exista por aquello de la cultura de la “privacidad”), y que la Migra no tiene que probar la ciudadanía de una persona detenida. La prueba recae en la persona.

Mientras se pueda cambiar la ley, lo obvio es aprender y ejercer uno mismo sus derechos… y no hacerle caso a las “noticias” fabricadas porque está de moda hablar de las deportaciones…